Una vez más, aprovechando la celabración del “Community Day”, momento en el que nos juntamos todos los blogueros colaboradores con Sensacine, tuvimos la oportunidad de acceder a un pase especial y en exclusiva para nosotros, acompañado de una deliciosa invitación para comer, en la que pudimos intercambiar nuestras opiniones al respecto. Una experiencia única de la que Sensacine nos hace participes en esta comunidad de amantes del cine.

El 13 de diciembre llega a nuestras salas una de las mejores películas del año, “12 años de esclavitud”, del magistral director Steve McQueen, director británico, que ya dio mucho que hablar con “Shame” y que con su nueva película va a enmudecer las salas de cine de medio mundo. Su primer trabajo más comercial va ir directo a los Oscars, no sólo por su dirección, montaje, guión…sino por las brillantes interpretaciones que demuestra.

Partiendo desde el principio, lo más increíble es que esta historia ha sido real, el personaje de Solomon Northup fue real. Solomon fue un hombre libre del norte de los EEUU que en la época de esclavitud fue secuestrado y llevado al sur como esclavo, donde pasó 12 años de amo en amo hasta alcanzar su libertad.12

Chiwetel Ejiofor, el actor que da vida a Solomon Northup, es uno de los interpretes masculinos, junto a Michael Fassbender que sin duda veremos en las nominaciones a los Oscar por su interpretación. Desde posiciones totalmente opuestas ambos reflejan la dureza de sus sentimientos con miradas y silencios que son aterradores. Hacía mucho tiempo que una película no dejaba clavado en su butaca al espectador como lo hace esta. Su dureza es directa, clara, indignante, humillante , sin tregua alguna. Su brutalidad es magistral porque no cae en el sensacionalismo, en la intencionalidad hacia el espectador, se muestra con un documental de naturaleza, tal cual es la vida y las miserias del ser humano.

Pese a esta atrocidad y visceralidad hay algo que no termina de encajar para ser una obra maestra. Como espectador te sientes en la distancia, no terminas por profundizar en los personajes, en su historia, su pasado, y no será porque no se muestren elementos para ello, pero esa sensación queda de manifiesto.

Mención aparte me merece el papel interpretado por Lupita Nyong’o, que da vida a Patsey, una de las esclavas que se cruza en los últimos años de esclavitud de Solomon. Esta actriz tiene garantizado el Oscar a la mejor actriz de reparto. Hace mucho tiempo que no se ve una interpretación de tal magnitud. Su papel es el más duro de todos, el más doloroso y desesperante, el resultado de un mundo, que por desgracia, todavía tiene cabida en este planeta y por lo que deberíamos luchar para su destrucción.

12-anos

La dirección de Steve McQueen es brutal. Mezcla lo mejor de genios como el de Steven Spielberg, por la sensibilidad que demuestra con este tipo de historias tan humanas y a la vez con el misticismo y poesia de genios como el Terrence Malick. Es una de las conjunciones más increíbles que he visto en mucho tiempo. Como juega con los detalles, con esas miradas evocadoras, en como se detiene en un pequeño detalle cargado de significado, en como contrasta con la belleza de la naturaleza toda esa maldad del ser humano, en como unas lágrimas pueden llegar a decirnos mucho más que 20 páginas de guión. Es un director que debemos tener mi anotado en nuestra lista de “a seguir”, porque seguirá dando trabajos brillantes.

El montaje es otro de los aspectos que más debemos tener en cuenta de cara a los premios. Como secuencia la historia, y como juega con esos plano-contraplano son merecedores de premio.

En el aspecto musical no podemos olvidarnos de Hans Zimmer, que ha compuesto una de las piezas más bellas de este año, que tiene como título “Solomon”.

En resumen, puedo deciros que esta película, junto a “Gravity”, son las dos mejores apuestas de 2013 que de momento he visto. Es una película muy dura, de las que marca y deja huella, pero pertenece a una memoria que no debemos olvidar, porque olvidar es tentar al pasado, a que se vuelva a repetir por ello, y pese al dolor que pueda producirnos, es una historia tan dura y a la vez esperanzadora, que merece la pena verla. Una historia que os dejará mucho diálogos para el recuerdo y un retrato del mal que se confiesa culpable.

Imprescindible [usr 4,5]

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