El nuevo film de Amenábar no termina de convencerme, creo que puede que sea el proyecto más flojo que haya hecho, pero he de admitir que sólo la crítica que hace a las religiones hace que merezca la pena. Una vez más nos vuelve a abrir los ojos ante la imponente ceguera de la que somos protagonistas. Nos descubre los inicios de una las mayores lacras de la humanidad, el cristianismo y su fanatismo religioso. Como me decía alguien hace poco -el solo hecho de pensar en las divinidades nos ha traído más disgustos que alegrías.-

La dirección del film está dentro de los cánones de este director que juega constantemente a la reflexión, la metáfora y la parábola. Hay algunos planos sublimes, como aquellos en los que aleja la cámara hacia el Universo, mostrando la insignificancia de nuestra insistencia, lo irrelevante de nuestro pensamiento hacia el Universo. Lo mismo ocurre con aquellos planos cenitales en los que se ve a los humanos correr como hormigas, ¡lo que realmente somos! e incluso aquel dentro de la biblioteca en el que voltea la cámara por completo sugiriendo la locura de nuestros razonamientos.

Amenábar realiza un justo repaso por la historia, por el fanatismo, por la sin razón, por la injusta actitud del hombre hacia la mujer. Es toda una muestra del porque de nuestros días y una excelente reflexión para que comprendamos y abramos los ojos ante nuestra ineptitud.

Me quedo con una frase que no recuerdo muy bien, en la que Hipatia reflexiona junto a Orestes y otro de sus alumnos, en la que les hace ver la sin razón que supone no cuestionarse su verdad.

La película representa muy bien lo que supuso el cristianismo y el porque de su rápida propagación, ya que no era fruto del fanatismo, más bien era una forma de reclamar libertad por parte del pueblo oprimido. Vivían una época de clases, en la que los esclavos representaban la mayoría de la población y fueron estos los que usaron esta creencia para alzarse contra el poder. Y como siempre ocurre, todo basado “en las escrituras”, “en un libro” que nadie podía leer, por falta de acceso a él y sobretodo por analfabetismo. Un libro cuya capacidad para construir un mundo de fantasías era ilimitado y que a lo largo de la historia, cada vez que se han cruzado con la realidad y la verdad han arrasado con todo y han destruido todo aquello que pudiera poner en cuestión su falacia, su fantasía.

Lo gracioso de todo ello es que los ricos y poderosos una vez que comprenden este movimiento popular lo asimilan, lo hacen suyo y continúan subyugando al pueblo.

Al margen de estos aciertos de Amenábar en su nuevo film, veo bastante floja la trama, muy lenta y con unos personajes muy frios. Se podría haber hecho mucho mejor todo esto. Quizá sea la época de la historia porque no recuerdo ninguna película situada en esos años de la historia que me haya satisfecho, pero en cualquier caso es un metraje excesivo y repetitivo en muchos momentos.

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