Es la historia que narra como Walt Disney consiguió que la escritora P.L. Travers cediera los derechos de su obra “Mary Poppins” para ser adaptada al cine.

Esta fue una de las películas de los Oscar de este año, de una repercusión menor pero sin duda una de las más emotivas y hechas con más cariño de todas ellas. Pese a la facilidad con la que se puede tildar a la película de edulcorada y navideña es un buen reflejo de la historia de muchas infancias traumatizadas por la relación entre padres e hijos. La película arranca con flashback que se va repitiendo durante todo el metraje en el que la propia infancia de la escritora avanza en paralelo con la reescritura del guión de la película “Mary Poppins”. Cabe destacar la interpretación de Colin Farrell (da vida al padre de la escritora) y empuje dialéctico final de Walt Disney para conseguir llevar la novela a la pantalla.

Una película ideal para aquellos que gustan rememorar su infancia, el amor de sus padres y los sacrificios que llegan a tomar por sus hijos y de como esos niños un día se hacen adultos pero siguen llevando consigo aquellos sentimientos tan puros.

Interesante [usr 3,5]

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