Es curioso como pasa el tiempo y la historia de Edward y Bella continua llenando las salas. Esta noche fui partícipe del estreno de la primera parte de la última entrega de la saga Crepúsculo y hacía tiempo que no veía el complejo de Kinepolis Madrid con tantos cinéfilos un viernes. Todo el mundo corría desesperado por ver el nuevo pase de la historia de amor entre un vampiro y una mortal.

Los gritos en la sala se reproducían con el primer plano de Jacob y se repetían una y otra vez hasta el último de los besos entre Edward y Bella. Esta nos manda un mensaje claro, y es que la clásica historia de amor, con su cortejo, primeros besos, rubores, respeto y tradición no ha pasado de moda. Al final el espectador busca el romanticismo en una buena aventura de amor y esta saga cumple las expectativas completamente.

“Amanecer” mantiene la esencia que le ha llevado a convertirse en un fenómeno de masas. Conserva su aroma casero, de presupuesto compacto y con grandes dosis hormonales que desde los primeros planos dejan huella entre las más jovencintas (y no tan jovencitas) que aspiran a encontrar un Cullen como Edward para sus vidas y convertirle en el perfecto esposo. Hacia su parte final la acción gana enteros, pero tampoco se convierte en el vehículo de la historia.  Siempre está muy presente el romanticismo y la lucha de emociones entre los personajes.

No me cabe duda que esta serie de películas pasará a la historia como el resurgir del galán clásico que tan olvidado se ha tenido en la década anterior. Ahora habrá que esperar un año más para ver como termina todo. Todavía recuerdo la primera parte. Sin saber nada de la escritora y sus libros vi el trailer un par de veces y pensé, “otra más de vampiros”, aunque algo peculiar, especialmente por ese saltito que Edward pegaba con Bella a hombros de su habitación a un árbol vecino. Un trailer enigmático. Total que fui a verla y sali muy sorprendido. Me resultó un cuento de amor precioso, de un amor imposible, como metáfora de tantas otras historias frustradas que todos conocemos y en las que el deseo mutuo es incandescente. Edward me pareció el perfecto Gentleman y el paisaje que le acompaña en todo esto no tenía comparación. Era todo un drama envuelto en una historia vampírica. La banda sonora también hablaba muy bien del producto final, incluyendo temas del propio protagonista de la película.

Espero que la disfrutéis. Os dejo con los trailers de la primera y última parte estrenada.

 

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