Esta es una historia que Spielberg hubiera manejado mejor como director que como productor, pero al no ser así terminó en manos de Clint Eastwood, que no lo hace nada mal, pero al igual que Sofia Coppola en Maria Antonieta, no saca a relucir todo su brillo.
La historia es convincente, relata bastante bien los hechos y los créditos finales demuestran lo realista que puede llegar a ser (aviso, quedaros hasta el final de los créditos) pero hay demasiadas cosas que no llenan.

Para empezar las pretensiones iniciales me parece que eran desorbitadas, juegan a sacar lo mejor de “Salvar al soldado Ryan” y de “La lista de Schindler”, pero ni por asomo llega a ese nivel. La presentación inicial ya resulta demasiado pastelera tras la cual pasamos a relatar los hechos acontecidos, instrucción y desembarco. Ambos momentos evocan en mejores recuerdos en mi cabeza, como la instrucción previa al ataque en “La delgada línea roja” y el desembarco de Normandía de “Salvar al soldado Ryan” (insuperable para la eternidad). Una vez metidos en la historia esta se hace muy lenta y densa, no paran de repetir “…lo malos que somos, el daño incesario que produciomos, que todo son intereses políticos, etc…” Llega un momento que dices ¡basta! que terminen ya de una vez y se cosan a tiros a todos. Sin embargo, señalar que algún que otro momento emotivo se desprende de todo esto.
Y una vez llegado el desenlace, Clint Eastwood hace uso de su barita mágica para el melodrama y cubre todo de azúcar glasé, pero de una forma tan fácil y gratuita que no mantiene la consistencia.
Ya por último nos queda el post-créditos al más puro estilo “La lista de Schindler”.
Después de todo esto espero que lo hayan hecho mejor con “Letters from Iwo Jima”, porque si tiene que enfrentarse con esta dirección a Scorsese y sus “Infiltrados” tiene las de perder.

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