Esta si que sí, posiblemente la película más esperada del año. “Blade Runer 2049” es la continuación de aquella historia de 1984 que ya todos conocen y sobre recordar.

Para quien no se sitúe, hablamos de un thriller policiaco de género negro ambientado en un mundo futuro apocalíptico, de una humanidad que está evolucionando y se encuentra en el inicio de un punto de no retorno.

Dicho esto, claramente va a ser una película que va a llenar las salas en su primer fin de semana. Producción de Warner, más de 150 millones de dólares de presupuesto, un título previo considerado de culto, Ryan Gosling como protagonista…y toda una nueva generación deseando ver una película de ciencia ficción. Pero ojo, aquí viene el problema, no es Star Wars, no es el producto palomitero blackbuster que muchos están esperando.

“Blade Runner 2049” es una película de 2 horas 43 minutos, con largas escenas llenas de monólogos en los que el tiempo parece detenerse. Eso sí, el diseño de producción es espectacular.  Una arquitectura del poder increíble, cuidada al detalle, lo mismo ocurre con la fotografía, para disfrutarla y olvidarse del contenido (a más de uno le ocurrirá). Amen de la banda sonora de Zimmer. Pero toda esta grandiosidad de la puesta en escena termina resultando pretenciosa frente a una trama que carece de interés, que no tiene tensión, que no te incita a querer saber más. No es Matrix (salvaguardando las distancias).

Termina resultando un despropósito tanto efectismo y tanta manifestación de los usos y costumbres de una sociedad futura pero en la que no hay un encaje narrativo. Es como…¡mira lo que se hacer! -si, vale, pero pónmelo en contexto, dale una profundidad, que no sea fin en si mismo, que pase inadvertido dentro de una trama muy superior. Aquí la forma se convierte en el fondo.

El trasfondo y al reflexión que pretende la historia es lo que realmente coloca a “Blade Runner” en el disparadero de cualquier conversación. Muestra una de las fronteras a las que nos vamos a enfrentar en no mucho tiempo. El hombre siempre ha ido evolucionando su tecnología hacia fuera, creando con sus manos cada vez cosas más complejas y sofisticadas pero llega un punto en el que empezamos a evolucionar hacia dentro, nuestra siguiente frontera, nuestro cuerpo, superar sus limitaciones, extender nuestra existencia, adaptarnos a las necesidades de las nuevas fronteras espaciales a descubrir. Estamos saliendo del embrión, nuestro querido planeta y ahí afuera el universo se presenta hostil y eso nos lleva a un mundo como el que el film presenta, un mundo de replicantes. Humanos no nacidos, una nueva especie de humanos sintetizados en laboratorio que marcarán el inicio de una nueva humanidad, donde la selección natural queda completamente anulada.

Esto es lo mejor de la película, esta reflexión que infunda en el espectador, pero todo lo demás puede resultar tedioso. 

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