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3D

El fiasco de Kinepolis con el 3D.

Cualquier amante del cine sabe apreciar la comodidad y calidad de las salas de exhibición de los cines Kinepolis.  Hasta la fecha me han parecido los exhibidores más serios, comprometidos y menos especuladores con el tema de las palomitas de maíz. Pero ayer, mi opinión empezó a cambiar, no se si será la crisis de las salas o la incompetencia propia de los momentos de bonanza (porque aquello está lleno cada fin de semana). La cuestión es que el viernes vi una película en 3D, “Furia de Titanes” y como es habitual, en el momento de entrar en la sala te facilitan unas gafas 3D, normalmente reutilizables y que tienes que devolver al finalizar la proyección.El sábado repetí la misma acción pero esta vez con “Alicia en el país de las maravillas”. Mi sorpresa fue mayúscula cuando llego al interior de la sala y descubro que no hay nadie repartiendo gafas (en este caso ya son desechables).  Por lo visto habían puesto una serie de carteles explicativos repartidos por la zona de compra de entradas en los que indican un lugar donde hay que ir a recoger las gafas 3D aquellos que vayan a ver una película en este formato.

Mis ojos no daban crédito a esta nefasta estrategia. Ahora resulta que uno debe sentirse obligado a leer todo aquello que haya a su alrededor porque nunca se sabe lo que le puede afectar. Kinepolis entiende que por el hecho de comprar una entrada de cine y pagar por un servicio no tienen porque darte explicaciones sobre el formato 3D, de la existencia de unas gafas para su visionado o del lugar al que debes ir a recogerlas. Ellos entienden que el espectador debe buscarse la vida. ¡Ah, muy bien! pues con las mismas lo único que consiguen es despertar en el espectador una pregunta. ¿Si las gafas son desechables y no informan en el momento de la compra de la entrada el lugar donde debes ir a recogerla, por qué tenemos que pagar el plus de la entrada que supuestamente se justifica con el uso de las gafas? Yo me llevo mis gafas y que me cobre la entrada como el resto de películas en 2D. Una vergüenza la verdad.

Luego está otro asunto. Las gafas que usaban antes que luego tenías que devolver al salir de la sala eran “activas”, pesan un poquito más, pero la calidad de imagen es mejor.

Las que utilizan ahora dejan la marca “kinepolis” por los suelos, (atrás quedaron los años de innovación con certificados THX, reproductores digitales, sonido Dolby) ahora son tan vulgares como el que más, sirviendo unas gafas “pasivas”, que vale, pesan menos. Pero que pruducen el efecto ghosting  y mayor oscuridad en la imagen.

Me defrauda bastante la política adoptada, pero que no se preocupen que ya llegan las televisiones 3D para darles con su propia medicina.

Furia de Titanes.

Una vez más nos vuelven a timar con otra megaproducción de estudio. En este caso la Warner y con un presupuesto de 125 millones de dólares. “Furia de Titanes” es una versión descafeinada de lo que en su día fue el original, una película con verdadera trama, aventura, en la que podías sentir cada una de las emociones que intentaban retratar.

En esta ocasión tenemos que soportar a la nueva estrella emergente, Sam Worthington, que tiene tanto de actor como yo de manitas. No hay manera de sacarle de su mirada ceñuda y cara de mosqueo. Lo que me cuesta creer es como gente de la talla de Liam Neeson o Ralph Fiennes se venden a este precio. Sin duda el mejor del metraja Pete Postlethwaite (el padre de Perseo), cuyos breves instantes en pantalla valen más que el resto.

La historia es de los más simple, excesiva narración y carente de un discurso que te guíe hacía la aventura. Lo peor de todo son esos falsos momentos dramáticos, en los que tratan de enfatizar unos sentimientos QUE NO EXISTEN, y que no dejan de insistir en ellos para generar algún tipo de identificación con el espectador. Espectador que al final sale cabreado por sentirse engañado.

Luego está el tema del 3D, que no me extraña que James Cameron ande mosca con el asunto. Él se gasta la pasta en rodar en 3D y luego viene el resto rodando en 2D y pasando la cinta posteriormente a 3D. No sé si este método será mejor o peor, lo que está claro es que brillo se pierde, y mucho.

La cuestión es que al final la fórmula funciona porque la taquilla la avala, siendo la película estrenada en Semana Santa que más ha recaudado, 61 millones de dólares el fin de semana.

Avatar supera la taquilla de Titanic.

James Cameron lo ha vuelto a hacer. Avatar acaba de superar hace unas horas el record de taquilla que en 1997 estableció Titanic. En tan sólo un mes ha conseguido lo que Titanic hizo en casi un año. La previsión es que esta cifra siga creciendo y creciendo colmando cotas impensables.

Hay que tener en cuenta un par de cosas, primero la inflación porque los precios de 1997 no son los de 2010. En segundo lugar la subida de precio que supone una entrada en 3D respecto de la tradicional.  Pero en cualquier caso los datos absolutos son estos y como veis, sólo James Cameron podría superarse así mismo. ¿Hasta que cifra llegará? Lo que está claro es que estos resultados van a multiplicar los proyectos en 3D y el más que seguro empujoncito que supondrán los Oscar multiplicará la cantidad de proyectos bajo este formato.

Y esto no acaba más de empezar porque Cameron promete venir con una segunda parte orientada más al contenido, al desarrollo de la historia y a despreocuparse de la tecnología que aquí despliega.

Avatar arrasa en la taquilla del mundo entero.

Parecía algo imposible, algunos señalaban que al ser una película de género de ciencia-ficción produciría un sesgo lo suficientemente importante como para no batir el gran record de Titanic pero la realidad parece tornarse muy distinta. En apenas un mes está apunto de alcanzar el record de taquilla de todos los tiempos conseguido por “Titanic”, también de James Cameron. La cifra es altísima, estamos hablando de 1.420 millones de dólares y la meta a batir es de 1.842,9 millones de dólares de “Titanic”.

Increíble pero cierto, el alto precio de las entradas 3D y el fenómeno propio de estas mega producciones de ir a verlas un par de veces (el 3D sólo se aprecia en las salas) está haciendo posible el milagro. Creo que el apodo de “Rey Midas” que se le dio a Spielberg se queda corto para James Cameron, habrá que buscar algo más apropiado, porque sin duda es el gran Faraón cinematográfico de todos los tiempos.

La taquilla de AVATAR.

En su primer día en taquilla AVATAR ha alcanzado la cifra de 27 millones de dólares, cuando el resto de estrenos de la semana no llega a los 4 millones de dólares, como el estreno de ” Princess and the frog” de Disney. Las cifras son excelentes aunque no para batir records. “Soy Leyenda de Will Smith” alcanzó los 30,1 millones de dólares en su primer día y “El Señor de los Anillos: el retorno del Rey” sigue manteniendo el record en 34,5 millones de dólares.

No obstante estos datos no significan nada porque Titanic se estreno con 8,7 millones de dólares de recaudación, algo muy lejano a los records existentes, pero terminó siendo la más taquillera de todos los tiempos con 600,8 millones de dólares.

Seguiremos la pista para ver su evolución.

Un poco más sobre AVATAR.

Revisitando Avatar uno puede apreciar algunos detalles que pasó por alto o confirmar esas frases que vagamente recordaba, pero centrándonos esta vez un poco más en el plano emocional Avatar viene a mostrarnos una realidad muy factible en un futuro no muy lejano de la humanidad. La tecnología informática cumple perfectamente los cánones que ahora mismo se están proyectando, la carrera espacial y armamentística así como los avances en biociencia que en un futuro convertirar al cuerpo en un mero vehículo del “alma”.  Por ello, las reflexiones que Avatar plantea son muy sugerentes.

Por mi parte creo que me hubiera gustado mucho más ver una historia del espacio, una historia en la que el ser humano llega por primera vez a un mundo como el de Pandora, vivir ese primer contacto con los seres del planeta así como la odisea espacial hasta llegar allí. De no ser así, también hubiera preferido una historia centrada más en el romance de los protagonista (Sam Worthington podría tener algo más de vidilla por las venas), disfrutar de la relación entre seres de dos mundos muy distintos y ver como interactuan con un poco más de química. En cualquier caso, una segunda lectura termina por dejarte mejor sabor de boca que la primera, porque los efectos son realmente impactantes. Destacar la interpretación de Zoe Saldana en el papel de Neytiri, que borda su personaje y la carga emocional que despliega. Unos de mis planos favoritos de la cinta va dedicado a ella, cuando su compañero Jake Sully consigue subirse por primera vez en uno de esos bichos alados tras varios intentos y un gran esfuerzo y ella, por el contrario, en un abrir y cerrar de ojos y de la forma más natural y sencilla se sube en uno de ellos y sale volando tras él.

Otros planos muy sugerentes son aquellos en los que humanos y Na`vi coinciden en pantalla. Aquí es donde realmente puedes comparar el virtuosismo del sistema PACE/CAMERON de cinematografía.

También los malos detalles se hacen más evidentes, como los primeros 15 min. de película en el que se suelta un discurso facilón sobre las guerras y la humanidad. Lo mismo ocurre con el papel del villano, que resulta de manual (como me decía alguien; sólo le falta la risa maléfica de los villanos Disney) muy previsible y absurdo. O el papel determinante que le dan al destino en la resolución de conflictos.

También hay momentos de gran emoción como aquel en el que Jake Sully consigue caminar por primera vez con su Avatar. Es la primera vez en la que se muestran los logros gesticulares de la nueva invención de Cameron. Lo mismo ocurre con la inmersión, tanto diurna como nocturna, en el bosque luminiscente.Realmente te sientes en Pandora. Otro elemento muy sugerente y que aporta realismo es el zoom manual e intencionado de alguno de los planos generales, como si fuera en plan reportero. Tampoco olvidaremos que en Na´vi imbécil se dice “escaunt”.

Por último, una serie de frases para recordar:

“Se nos mean encima sin al menos decirnos que está lloviendo”

“Su nombre es Última sombra, porque es la última que llegas a ver”

“Yo era un guerrero que soñaba con traer la paz, pero tarde o temprano tienes que despertar”

“Yo era un paria, un traidor, un alienigena. Estaba en el lugar donde los ojos no ven.

Y la mejor de todas “Ahora está todo al reves, como si lo externo fuera el mundo real y lo de aquí fuera un sueño”. Frase antológica para recordar porque puede convertirse en el designio de la humanidad a medio plazo.

El estreno de AVATAR.

Tan sólo quedan unas horas para que se abran las puertas de todos los cines de medio mundo para el gran estreno del año, AVATAR. Los cines IMAX de Estados Unidos abrirán a media noche justo en el momento en el que sea día 18 de diciembre para que aquellos que no puedan aguantar hasta que se haga de día puedan ver la película en el primer pase de madrugada.En unas horas podremos conocer los primeros resultados de taquilla de esta megaproducción que promete arrasar con los resultados obtenidos por “El Caballero Oscuro”, que batió el record de taquilla en el primer fin de semana, dejándolo alrededor de los 150 millones de dólares. ¿Podrá Avatar superar esa marca? Lo veremos muy pronto. Otra historia más complicada será superar la taquilla que hizó “Titanic”, el anterior proyecto de James Cameron, que tiene el record absoluto de recaudación. El handicap de ser una película de ciencia-ficción le resta cierta audiencia, algo que no le ocurrió a “Titanic” que era para todo tipo de público. En cualquier caso es más que probable que en los pocos días que quedan del año AVATAR recaude más dinero que las grandes producciones del año que tuvieron más de dos meses de pases.

Bienvenidos al mundo AVATAR. Espero que disfrutéis mucho mañana con la increíble experiencia en Pandora.

AVATAR, la crítica.

Las expectativas con las que uno llega a ver un film de este calibre son muy elevadas, máxime cuando le haces un seguimiento exhaustivo y pormenorizado de todo lo que va surgiendo alrededor de él. Escuchar de voz de James Cameron que este film cambiará la historia del cine consigue que uno acabe por sobrecogerse en el momento de enfrentarse a las imagenes.

¿La consecuencia real? Que uno termina esperando más de lo que recibe. Pero no desesperen y sigan leyendo porque no les defraudará.

Los primeros instantes del film llegan a ponerte nervioso por la experiencia que estás a punto de vivir, pero lo que debería ser una puesta en escena majestuosa termina siendo algo modesta. Los primeros planos 3D (que al final no son tantos como esperaba) dejan al espectador boquiabierto. La historia se desliza rápidamente hacia el nudo en cuestión y los primeros 45 minutos dejan un poco frío al espectador porque ni la imagen ni la historia llevan el camino deseado. Una vez metidos en faena la tecnología desarrollada por Cameron no da lugar a dudas, “es impresionante” (ahora si creo que puedan revivir a Brandon o Bogart y hacer películas sin actores) y la linea que separa la realidad de la ficción desaparece por completo (atrás quedó la era poligonal) ofreciéndonos de este modo cualquier cosa que podamos soñar.

El desarrollo de la flora y fauna de Pandora es compleja y elaborada. Todo lo que tiene que ver con el bosque Luminiscente es simplemente, ¡alucinante!. La técnica de esta película es perfecta, no hay un solo detalle que pase por alto, la concordancia es total y te sumerge en este nuevo mundo como si fueras un Avatar más.

El problema lo tenemos en el guión, demasiado simple, previsible, sin profundidad alguna en sus diálogos (salvo una frase de Jake Sully que no acierto a recordar pero que el viernes en un segundo pase la anotaré para haceros partícipes) y que juega demasiado con los tópicos. Todo lo que consigue la historia de especial con el universo creado se pierde con el desarrollo de la trama(algo impropio de James Cameron, que precísamente se caracteriza por saber desarrollar buenas historias en películas pirotécnicas). Por momentos pareces estar viendo “Bailando con lobos”, “Star Wars: El retorno del Jedi” o “Pocahontas”. Me hubiera gustado más que Cameron navegara por aguas nuevas, lejos de cualquier cliché. Tendría que haber arriesgado más en este aspecto. En algunos momentos el guión juega a ser pretencioso buscando situaciones trascendentes que terminan siendo vagos ensayos de aquello que no termina de culminarse. La historia de amor es bonita, pero no llega, puede que la mágia de Pandora nos aturda lo suficiente como para dejar de lado la trama, no lo se, pero tengo claro que la ausencia de momentos dramáticos es sustancial.

El mejor mensaje que nos deja AVATAR es que hay un nuevo mundo cinematográfico que está apunto de desembarcar. 2009 ha sido el año de lanzamiento, con algunos títulos importantes, siendo este el primero con imagen real. AVATAR será el pistoletazo de salida de una innumerable cantidad de películas que nos dejarán asombrados con su técnica y lo que es mejor, una vez dominada, con su guión. El último plano del film, aquel en el que nuestro nuevo Omaticaya abre los ojos ante la cámara, es la mejor metáfora de lo que se nos avecina.

Abran los ojos y alucinen con AVATAR.

Dentro de AVATAR.

En 2005 fue el año en el que James Cameron decidió ponerse en serio con el proyecto Avatar. Tras unas charlas con Stan Winston (quién creo el T-800 de Terminator) y unas pruebas de cámara puso en marcha este proyecto de 215 millones de dólares, superando en unos pocos a su anterior proyecto, “Titanic”. Una vez más Cameron apuesta alto y muy arriesgado, parece haberse propuesto crear el “Star Wars” de una nueva generación.

Desde un primer momento Cameron tuvo claro el reparto y los estudios parecen fiarse con los ojos cerrados del olfato taquillero de este director, que parece digno sucesor del Rey Midas de Hollywood, Steven Spielberg.  Todo el proyecto ha estado rodeado de gran secretismo pero eso no ha evitado que Cameron haya querido compartir con amigos del gremio los avances tecnológicos que ha estado desarrollando. Invitó a  visitar el plato de rodaje a unos pocos privilegiados como Steven Spielberg, George Lucas o Peter Jackson, personas que realmente valoran este trabajo y cuya opinión es muy válida para Jim. La respuesta de todos ellos a lo que Cameron les enseño fue de “impresionante”.   Todos quedaron asombrados con la técnica “Capture motion” en puro directo (se nota también la mano de los chicos de Weta Workshop, responsables de los efectos digitales de la película y también de otros títulos como “El Señor de los Anillos”) y con las cámaras que Jim estaba desarrollando. Ninguno puso en duda que este film será el disparo de salida de un nuevo cine.

Respecto de la trama, Cameron no ha querido dejar ningún detalle ni cabo suelto. Como si de J.R.R. Tolkien se tratase ha creado una lengua, una cultura y todo un mundo alrededor de los Na´vi, la civilización que habita Pandora. ¡Aviso! Ojíto al bosque bioluminiscente, de lo más impresionante del film. Como dicen muchos, si Dios pudo crear el mundo en 7 días, James Cameron, “El rey del mundo”, puedo hacerlo en 5 años. La creación de este universo ha llevado más de 100 horas y año y medio por personaje, así como 30 horas por fotograma de metraje. Esto se traduce en 16 horas de trabajo diarias 7 días a la semana, agotador.

Hablando de situaciones complicadas la batalla final de Avatar parece llevarse el premio gordo. Les llevó dos años terminarla y son 18 minutos sin pausa, con cuatro escalas de personajes que interactuan entre sí, la madre de todas las batallas, de la que dicen que no se ha rodado nada parecido hasta el momento. Tenemos tierra, aire, infantería, caballería, animales, hombres, máquinas y todo coreografiado al milímetro.

De momento está batiendo records sin haber sido estrenada, ya ha superado los 4 millones de visitas el trailer de la película. Tan sólo quedan unos días para ver el resultado pero de momento podemos decir que los directores que visitaron el plato de rodaje de AVATAR ya se han puesto a trabajar con esta tecnología y no cabe duda que cambiará el cine. Es la primera película rodada con actores reales en 3D y marcará un antes y un después en la historia del cine.

Los orígenes de AVATAR.

Hace poco tuve la oportunidad de leer una entrevista a James Cameron, como ya sabéis, director de Avatar, “la gran pelí del año”. Y en ella hacía un ejercicio de autoconfirmación de las motivaciones que le han llevado hasta este punto. Todo arranca en su infancia, en la que ya estaba obsesionado por la ciencia-ficción (sólo hay que ver su filmografía, “Alien”, “Abyss”, “Termintor”). En aquellos años pasaba las horas enfrascados en novelas del género. Afirma que podía leer una cada dos días, incluso si le gustaba mucho no hacía otra cosa durante el día, en mitad de clase se sacaba el libro entre los apuntes y hala, a leer. Creció entre las novelas de Arthur C. Clarke, A.E. van Vogt, Harlan Ellison y Larry Niven. Pero lo mejor estaba por venir. El día que descubrió en una sala de cine “2001: Una Odisea del Espacio” se enamoró de Kubrick  y su arte, llegando a obsesionarse con aquellos efectos especiales que llegaban a marearle y que le valieron el Oscar a los mejores efectos visuales. Pasó el tiempo, Cameron creció y tras su paso por la carrera de física y bellas artes (curiosa mezcla) terminó dedicándose a esto del cine.  Tras convertirse en el rey del mundo con “Titanic” vio más cerca la posibilidad que siempre había soñado, viajar al espacio y ser el primero en rodar allí. En el año 2000 empezó a entrenar con los rusos (viejos colaboradores en Titanic) y su nave Soyuz, para salir al espacio en su nueva aventura. Los sucesos del 11-S cancelaron la expedición y aunque siguió vinculado como asesor en la NASA, pasó a producir un par de series ambientadas en Marte. Pero esto, tratándose de alguien como Jim (como le llaman en su circulo más cercano) sabe a poco.

Y así llegó “Avatar”. Todo comienza en 1994 cuando Cameron se sentó a escribir el guión de esta historia que partió de un presupuesto de 75 millones de dólares para pasar a la imposible suma de 400 millones de dólares. La tecnología no daba de sí como para plasmar las inquietudes de Cameron. Todo surgió de una llamada del gran maestro Stanley Kubrick, que le llamó para que le explicara como había hecho ciertos efectos de “Mentiras Arriesgadas”. Cameron, que no cabía en si de gozo, tomó un avión se plantó en la casa londinense de Kubrick para ver juntos la cinta. Después de este día nacieron las 80 páginas del guión de “Avatar”, antigua palabra hindú para referirse a la encarnación de un ser divino.