Francis Lawrence, conocido director de videoclips musicales y director de películas como “Constantine” o “soy Leyenda”, ha dirigido la adaptación al cine de “Agua para elefantes”, el fenómeno superventas de la escritora Sara Gruen.
Robert Pattison, Reese Witherspoon y Christoph Waltz son los protagonistas de este film ambientado en la época de la gran depresión y desde el punto de vista del mundo circense.
La historia: Un estudiante de veterinaria sin recursos económicos, Jacob (Robert Pattinson), conoce y se enamora de Marlena (Reese Witherspoon), la estrella de un circo de otra época. Ambos descubren la belleza que existe bajo la carpa del circo, y empiezan a conectar a través del sentimiento que les suscita un elefante muy especial.

Tanto el arranque como el desenlace del film me parecen sensacionales. Empieza como la aventura del Titanic de James Cameron. En algún momento previo a que el anciano comenzará a relatar su historia pensé que escucharía aquello de “¿está listo para volver al Titanic?”. Tienes la sensación de estar apunto de ser protagonista de una aventura formidable. Los siguientes pasos que vamos dando en la trama también son muy agradecidos. Me quedo con un plano del tren en mitad de la noche, que me recordó al “Dumbo” que nos contó Disney hace muchos años.
Chris Waltz, sensacional. Cualquiera diría que este hombre ha nacido para ser villano.
La única pega que podemos ponerle a esta historia es algunos de sus pasajes que pueden ser excesivamente repetitivos. A estos sumamos alguna carencia dramática, mayor desarrollo de algún personaje secundario y las propias motivaciones de personajes como el de Pattison (le queda mucho por aprender) y Whiterspoon. Es cierto que el film no juega a ser muy pretencioso pero al final me queda una sensación un tanto descafeinado como con “El curioso caso de Benjamin Button” de David Fincher.
Destacado: La melódica banda sonora de James Newton Howard.

No hay nada como una velada de buen cine y con la mejor compañía. Visionado y charla posterior para no dejar de disfrutar lo vivido. Así ha sido la noche de hoy, ¿y el título? “Shutter Island”. Es sorprendente volver a ver la película y darte cuenta de tantas cosas que clarifican la trama y que en algún momento pudieron causar duda. Se aprecian detalles que pasaste inadvertidos y otros que los disfrutas más porque los ves venir. Y lo mejor sigue siendo el final del film, frase que permanecerá en los altares del celuloide.
Con el acompañamiento de un título tan sugerente como “La travesía del Viajero del Alba” cabía esperar una bonita historia de aventuras surcando los mares, y así ha sido. “Las Crónicas de Narnia” parece que ha ganado en vitalidad y gancho con la nueva participación de Fox.
Pequeña pero grata sorpresa la que me he podido llevar con la última entrega de Harry Potter, y es que a mitad del film hay un pequeño corto de animación, en el que narran un cuento donde la muerte es la protagonista. Pues bien, la realización y la historia son para quitarse el sombrero y quedarse tiritando. Una genialiadad de “Ben Hibon”, director suizo que acaba de aterrizar en Hollywood (cualquiera pensaría que es japonés al ver su estilo visual) y que pronto le veremos en “A.D.”, historia de zombies y en “Pan”, un thriller fantástico que juega con la idea original de “Peter Pan”.
Este fin de semana llega a nuestras pantallas el final de la gran saga “Harry Potter”. Como sabéis se estrenará en dos partes, ya que la historia que narra el último de los libros da para mucho más que 90 minutos (al menos así lo piensan los productores ávidos de hacer caja).
Por cortesía de 


La tercera parte de la saga vampírica creada por Stephenie Meyer arrasa en toda la taquilla de medio mundo. La dirección de David Slade no ha defraudado. Ha sabido demostrar sus dotes en la acción. Mantiene la estética planteada durante las dos primeras películas sin descarrilarse por otros derroteros más propios del cine fantástico de los grandes estudios.