El mes de septiembre del 2011 se estrenó la película colombiana Poker en el país cafetero. Un film interpretado por Rafael Novoa, Javier Ortiz, Juan Sebastián Aragón y Angélica Prieto cuyo hilo argumental básico es que cinco desconocidos, que están llegando a un momento crítico de su existencia, deciden que su única tabla de salvación es el poker y lo arriesgan todo por ser el único ganador de un torneo en el que se pueden lograr grandes cantidades de dinero.

Un sacerdote, un asesino a sueldo, un miliciano, un ladrón de bancos, personajes cada uno de una clase social, de unas raíces a los cuales la vida une alrededor de un tapete y una baraja de cartas. Es ganar o morir, no literalmente, peor eso es lo que piensan todos y cada uno de los contendientes.

El director, Juan Sebastián Valencia, utiliza de manera inmejorable los flashbacks y lleva al espectador en cada momento allá donde él quiere que estén. Esta forma de discurrir de la película, complicada al máximo, puede llegar al fondo del espectador si se sabe manejar bien. Que se lo pregunten, si no, a Tarantino, un auténtico maestro en estas lides.

En la primera escena se ve como uno de los contendientes dispara un arma. A partir de ahí, vamos para atrás y, aunque sepamos o imaginemos el final, la tensión no baja en ningún momento y te mantiene bien sujeto en la butaca.

En definitiva, una película sobre poker, que ya hay muchas, pero diferente a las anteriores. Un largometraje que se basa en una partida en la que los contendientes se juegan mucho. Personajes-jugadores que están a punto de tocar fondo y son capaces de enfrascarse en una partida casi a vida o muerte para conseguir ver una luz, pero no al final del túnel.

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