Hace tiempo que tengo ganas de contar alguno de los secretos que encierran las películas, desde la fotografía, producción, fotografía, montaje, realización e incluso interpretación.  Y con esa intención nace esta nueva categoría en Historias de CINE.

Vamos a empezar por una de los elementos más visibles y subjetivos para la gran mayoría del público, la interpretación, que siempre es objeto de opiniones muy dispares.

Cuando le preguntamos a alguien que le ha parecido una actuación o si ese actor/actriz es bueno o malo, la mayoría no sabrá que responder apesar de que no se cortarán a la hora de hacer un juicio de valor  (pero es que así somos los humanos, sieeeeempre tenemos opinión). Otro porcentaje no sabría distinguir los elementos formales que marcan las diferencias entre lo bueno y lo malo (aunque de todas formas como arte que es no deja de estar sujeto a cierta subjetividad) si sabrían decir lo que para ellos es buena o mala interpretación. Hasta cierto punto puede ser esto una verdad relativa y personal que no da suficiente margen como para hacer un juicio de valor generalizado y reconocido por toda una comunidad cinematográfica.

Llegado a este punto os preguntaréis, ¿cómo podemos saber que parámetros analizar para realizar un buen juicio de valor? Muy sencillo:

  1. Podéis tirar por la vía interpretativa y convertiros en actores. Pronto sabréis en vuestras propias carnes lo que esta bien y lo que está mal.
  2. La segunda opción es participar en un casting. Viendo como diferentes intérpretes representan un mismo papel no tardarás mucho en descubrir las diferencias abismales que puede haber entre unos y otros. Es posible que no lleguéis a saber el por qué de vuestra valoración, pero algo en vuestro interior os hará estar de acuerdo con todos los presentes.
  3. La última y tercera vía que se me ocurre es que sigáis leyendo este post y así clarifiquéis vuestras dudas 🙂

No debemos valorar la belleza. Ser guapo, feo o atractivo es ajeno al talento. La clave está en la transmisión de sentimientos.

Los malos actores pecan de dos cosas: 1-De no llegar a transmitir nada, en cuyo caso al espectador le deja la sensación de que aquello es un teatro, una farsa. No te crees la trama. 2- La sobreactuación. Ante la falta de talento tratan de forzar unos sentimientos y emociones que no llegan a expresar de forma natural a su voluntad y esto hace que parezcan personajes histriónicos sin sentido.

Los buenos actores siempre resultan creíbles. Para la comedia la clave está en la gesticulación del cuerpo y sobretodo de la cara, hay que tener mucho control de cada uno de los pequeños músculos de su interior. Tenemos claros ejemplos como Charles Chaplin, Jim Carrey o Jerry Lewis entre otros.  Saben usar muchos recursos y resultan creíbles, ya sea haciendo el tonto, el gracioso, etc…

Para los momentos dramáticos la clave es la naturalidad. Con los malos actores te quedará la sensación de que están leyendo un guión o repasándolo mentalmente (pasa mucho con los actores de series. Especialmente de bajo presupuesto).  Como no llegan a controlar lo que quieren sentir les pasó eso de estar preocupándose por el texto o de su propia imagen pública.

A los buenos se les nota muchas veces con sólo ver su piel. Se enrojece, se altera y el texto parece fluir por ellos. Muchas veces improvisan según lo sienten.  El momento de llorar es clave para ganar esos puntos extras para entrar en el olimpo de la intrepretación. Quien fuerza mucho el gesto es malo. Ese no lo siente, no es capaz de emocionarse. Un ejemplo claro es Brad Pitt (aunque con los años ha mejorado). Luego tenemos a los que usan esas gotitas que enrojecen los ojos y lo hacen lagrimar. Eso mezclado con el rostro forzado puede dar el pego, pero que no os engañen. Les suele delatar el exceso de enrojecimiento del iris y por el contrario la tez poco o nada enrojecida. En esta franja se mueve la mayoría. Además en muchas ocasiones fuerzan movimientos bruscos o exagerados que son inapropiados.

El que sabe llorar lo hace como la hace cualquier mortal cuando realmente necesita llorar. Los ojos se humedecen, la piel puede irritarse y especialmente, cosa que no se suele ver en las dos categorías anteriores del mal llorar, la respiración se altera. Dan convulsiones, cambia el ritmo o se entrecorta. Aquí teneís dos grandes, Leo y Kate Winslet. Son muy buenos. Llegan a sentir lo que interpretan. Meryl Streep es un claro ejemplo también de lo que es un actriz con mayúsculas, si veis Los puentes de Madison podréis disfrutar de una de sus mejores interpretaciones, en ella ríe, llora, se emociona, se entristece como lo hacemos cualquiera de nosotros día a día. Una de las mejores escenas es cuando al final de la película, estando dentro de su furgoneta, las lágrimas empiezan a fluir como si tal cosa, con esa sensación de no querer llorar pero no poder evitarlo. Solo esa escena se merece un Oscar.

Luego en el resto y amplio abanico de registros los buenos actores los puedes identificar observando varios trabajos suyos y la clave estará en que los malos actores siempre serán iguales, ellos mismos se convierten en un personaje que rota por diferentes películas, pero siempre con los mismos gestos, registros,etc.. Los buenos son impredecibles, cambian por completo, pierdes cualquier referencia suya entre un proyecto y otro. Aquí tenemos dos grandes maestros, Javier Bardem y Daniel Day-Lewis, son únicos.

Por último, también hay que tener en cuenta que no todas las películas o todos los personajes, permiten lucirse a un buen actor, incluso dificulta poder identificarle. Eso si, un mal actor siempre será identificable por muy pobres que sean sus líneas de texto.

Espero que saquéis algo en claro de todo esto y sobretodo, que sigáis viendo mucho cine y disfrutando de esos grandes talentos que dan todo lo que llevan dentro delante de la cámara.

3 Responses

  1. Guillermo!!

    Comentas lo malo que no es transmitir nada, pero peor aun es incluso transmitir lo contrario a lo que se tendría que transmitir, y convertir una escena de terror o dramática en una cómoca, por ejemplo. Cosa que yo he visto y desde luego, como digo, eso es casi mucho peor que no transmitir nada… xDD

    Otro tema importante que no comentas es el manejo de los tempos, yo creo que un buen actor más allá de las indicaciones del director es aquel que sabe manera los tempos de las frases, los silencios, las pausas… Esto que parece muy obvio y una gran estupidez, es si te fijas de lo que pecan la mayoría de actores de televisión españoles en este pais. Y así luego quedan los dialogos como leidos o forzados…

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  2. Miguel Ángel

    Cierto lo de la primera parte. De ahí salen luego los clásicos de subgénero.
    Lo de la segunda parte igual. Totalmente de acuerdo. Algunos terminan aprendiendo con el tiempo pero por ejemplo Elsa Pataki sigue siendo igual de mala antes y después de su paso por tv.

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