La última película de Steven Soderbergh es un gran acierto. Su estilo directo y realista que parece jugar al documental pero sin aparentarlo formalmente encaja magistralmente con la trama de la película. Una historia de crisis mundial por la persistente amenaza biológica que se convierte en el peor de nuestros miedos.

La música de Cliff Martinez, que me ha recordado mucho a la de James Newton Howard para “Michael Clayton” juega un papel vital en la puesta en escena que engancha desde un primer momento. Es el caso de las primeras escenas en las que como si de un plano secuencia se tratase vamos repasando de cerca los primeros infectados por el virus y los pasos que van dando. El realismo de la situación es manifiesto desde que empezamos a ver las primeras consecuencias de la infección y esto nos va adentrando en un entramado de intereses y motivaciones cada vez más complejo.

Steven Soderbergh es un mago a la hora de usar una misma escena para mostrarnos diferentes puntos de vista o lecturas de un situación, usando el mínimo de recursos para ello.  “Contagio” nos muestra desde la cara amable e inocente de los afectados, pasando por el compromiso social y profesional de los responsables de seguridad sanitaria, o la cara de denuncia de unos intereses comerciales ocultos tras la ameneza pero que a veces son una pieza más en el entramado de intereses derivados, hasta llegar a una doble lectura de los poderes establecidos, donde hay quien juega al beneficio propio o siente un verdadero compromiso con lo que está haciendo.

“Contagio” es una película que convence por su simpleza, por tener las mínimas pretensiones posibles y porque sabe llegar al centro del debate por el camino más corto.

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