FuryDavid Ayer, el responsable del éxito de “Training Day”, vuelve a la carga con Brad Pitt en cabeza de cartel con esta historia centrada en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, en el avance norteamericano en tierras alemanas. Brad Pitt es el sargento responsable del tanque que da título a la película “Fury”, en el que un grupo de soldados vive como si fuera una familia y aquello su hogar.

Lo mejor que tiene la película es el casting. Todos los secundarios están muy bien interpretados, desde Michael Peña (nunca le olvidaré por su papel en “Crash”), Joh Bernthal, al que todos conocemos por su magistral aparición en la serie “The Walking Dead”, Shia LaBeouf, con un papel e interpretación en las antípodas de lo que nos tiene acostumbrados (véase “Transformers”), hasta Logan Lerman, un recién llegado pero que ya hace sus pinitos como en “Las ventajas de ser un marginado”).

Por su puesto Brad Pitt lo es todo en la película. Su carisma personal llena toda la falta dramática que podamos encontrar.fury-shia-labeouf-michael-pena-logan-lerman

La película comienza con contundencia, con un escenario desconcertante, desorientador y en el que se comete un brutal asesinato en el que en un principio no sabemos quien es quien.  Tras la puesta escena pasamos a una primera parte del film en el que se muestran las piezas del escenario, la vida en el tanque, la familia que lo habita y los primeros enfrentamientos bélicos. Lo mejor, a mi parecer, viene a continuación. La escena de la casa con las dos mujeres alemanas es lo mejor que encierra esta historia. En ella se acumula la tensión, los sin sabores de la guerra, su crueldad, la pasión, distintos puntos de vista del sargento interpretado por Brad Pitt y a un Jon Bernthal en todo su apogeo. De aquí podríamos saltar directamente al desenlace, el que todos estamos esperando porque el trailer nos lo ha destripado y es el leitmotiv de la cinta. Escena de la que no hablaré por no desvelar su final pero de la que se puede esperar una escena bélica sin nada más especial.

Dicho todo esto y habiendo visto una película aparentemente bien empaquetada y que en su conjunto es más que aceptable (entretenida y amena), algo falla en todo esto y es que el director David Ayer no ha terminado de encontrar el tono de la película. Empezando por el propio protagonista. Pese a contar con Brad Pitt como conductor de la historia no termina por definir a su personaje que se mueve entre el asesino despiadado con el que arranca el film y un tipo sensible y considerado. Al final ni una cosa ni la otra ni una evolución del personaje de un carácter a otro.  Lo mismo ocurre con el resto del cartel. Pese al gran acierto con esta coral, como espectador no termino por creerme sus motivaciones ni empatizar con ellos al nivel pretendido.

En definitiva nos encontramos con una película entretenida, para pasar un un buen rato pero sin pretensiones de permanecer en el recuerdo, en la que todo esta dispuesto para crear un excelente resultado pero donde la dirección no termina de encontrar el modo dramático para ofrecer lo mejor posible.

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