El director sueco Tomas Alfredson nos trae una cinta de estas que suelen ser mal interpretadas por los espectadores antes de su visionado. Normalmente, debido a la campaña de marketing que la distribuidora suele hacer, en la que perfilan el film hacia el género y trama que más tirón en taquilla puede tener, en este caso la mítica del vampiro, lo que atrae de forma masiva a las salas a espectadores ávidos por ver acción, sangre y fantasía. (Uno de los habituales a los que les pasa  este tipo de situaciones suele ser M. Night Shyamalan en films como “Señales”).

En “Déjame entrar” se nos plantea una historia vampírica que termina siendo una mera excusa para narrarnos la vida de un joven sueco de 12 años llamado Oskar y sus tribulaciones con la propia vida.

Alfredson nos muestra la soledad e incompresión de unos niños de 12 años, que desde su apatía hacia el mundo surge una historia de amor entre ellos, bañada, en algunos momentos de la crueldad de la sangre y la brutalidad de la vida misma.

Quien espere ver una historia de vampiros al más puro estilo fantástico puede ir quitándose la idea de la cabeza. Hay que entrar en la sala concienciado de que vas a ver cine europeo, pero no ese cine francés asequible a cualquiera y que tan buenos ratos nos ofrece, si no ese cine del norte y centroeuropa, donde el intimismo, los silencios y la trama perfilan una linea recta de la que no se despegan, recordándonos mucho, en ocasiones, al cine independiente más oriental.

A pesar de la originalidad, del gran realismo, de la sincera mirada de un niño atormentado por sus compañeros de clases, de la magnífica escritura del guión que con apenas unas lineas describe la situación por completo y del excelente uso de los espacios, creo que a “Déjame entrar” le falta dramatismo, profundidad en sus personajes (pasa de puntillas por ellos, sólo pone de manifisto la situación que viven en ese instante. Lo que evita que como espectadores podamos llegar a identificarnos un poquito más de lo necesario), y exagerada caracterización en alguna escena lo que nos hace sentirnos fuera de género.

No obstante es una historia curiosa. Espero ver pronto ese ramake “made in hollywood” y así comparar dos formas muy distintas de entender una historia.

Lo mejor: La escena del hospital “en llamas” y por supuesto el desenlace final. ¿Qué me decis de los gatos?

 

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4 Responses

  1. Guillermo!!

    Buena peli, estoy totalmente de acuerdo contigo en lo que comentas. Lo peor, la mania de las distribuidoras en vender la peli como lo que no es…

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  2. Miguel Angel

    Pero bueno…seguro que consiguen su objetivo, hacer caja, que es lo único que les importa.

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  3. Mer

    Pues a mi no me gustó nada, es más me dejo una sensación bastante desagradable… es tan fría, tan rara…

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  4. Carlos

    No me parece mal que la hayan vendido como un producto de consumo convencional, gracias a ello mucha gente ha descubierto que existe otro tipo de cine, y además, a la mayoría le ha fascinado o descolocado… Cine de autor y fantástico, niños como protagonistas y más de un secreto a descubrir para los que no hayan leido la novela; tiene todos los ingredientes para convertirse en una película de culto, si no lo es ya.

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