“Detrás de las paredes” es la nueva película de Jim Sheridan, que aunque parezca estar muy lejos de su habitat habitual, no deja de reflejar las inquietudes propias de este director.

La primera sensación del espectador frente a esta película es que se trata de un film de terror y no falta razón para afirmarlo ya que al ver el cartel lo primero que nos viene a la cabeza es la película de “El Resplandor” de Stanley Kubrick, con esas niñas de cara diabólica que se mimetizan con las paredes.

La realidad es distinta, se trata de un thriller con golpe de efecto pero con una peculiaridad y es que la historia prácticamente comienza con ese giro, siendo este un elemento que suele mostrarse al final de la trama a modo de desenlace, pero que aquí se convierte en el punto de partida para ir reconstruyendo los hechos en los que desemboca.

Se ha criticado mucho a Jim Sheridan por el giro que está tomando su carrera desde que desembarcó en Hollywood, y razón no le sobra a quien lo hace pero es lo que tiene estar al servicio de la industria, que la capacidad del autor queda bastante reducida. No obstante, hay señas de identidad de Sheridan en esta película. Al final nos refleja esa calidez y grata sensación de familia, de pertencia al grupo y de como todo se puede desmantelar en un instante, lo que hace que esos valores deban ser protegidos, respetados y traspasados de una generación a otra.

Quizá el problema de entendimiento haya sido que Hollywood no es Irlanda y a veces, para sobrevivir, los principios se pueden ver modificados. Pura supervivencia.

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