La nueva puesta en escena del vampiro  por antonomasia,  el conde Vlad el Empalador, es un ejercicio más de entretenimiento palomitero, lo propio del cine de acción y aventura de nuestro tiempo.  Los resultados que está teniendo en taquilla así lo atesoran. Pese a todo no estamos ante una película completamente vacía y sin vida. Es sencilla y poco pretenciosa lo que hace que tome peso el ritmo de la acción junto a una ambientación apropiada que cubre las lagunas del guion.

Esta historia es una nueva incursión de Hollywood en ese nuevo mix de moda entre producto épico+superhéroe, El Drácula que retrata la película anda entre el Leonidas de “300” y Batman lo que arrasa en las taquillas. Luke Evans da vida a un personaje que lejos de infundar temor nos ofrece la versión más amable del personaje, de un padre de familia enamorado que juega a Jesucristo dando su vida por su pueblo. La aventura, pese a su previsibilidad, nos deja alguna escena para el recuerdo, con música de “elfos” de fondo.  El desenlace del film también deja una puerta abierta a futuras entregas ambientadas en nuestro tiempo presente. Veremos que dice la taquilla.

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One Response

  1. Pia Torres

    ¡No está nada mal! Definitivamente hay tantas adaptaciones de este personaje que como todo tiene puntos buenos y malos y hay para todos los gustos sin embargo cada quien se queda con la que más le guste. En lo personal me parece que Drácula es de los vampiros más populares y comerciales, además la historia de Bram Stoke es exquisita.

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