Estamos ante la que posiblemente sea la mejor película del 2011. Sensacional, brillante, un ejercicio de dirección como hacía tiempo que no veía.

Arranca el film con unos fantásticos créditos estilo ochentero y el tema musical “nightcall” con la ciudad de Los Ángeles de fondo que dejan desde el primer instante al espectador sumido en un sueño. Te atrapa y hace que se detenga el tiempo. Los primeros diez minutos son brutales, con dos frases en off de Ryan Gosling que no vuelve a tener palabra tras pasado un buen rato. La música nos sumerge entonces en esa atmósfera de tensión en la que nos van a plantear como se gana la vida el protagonista.

No he tenido la fortuna de ver trabajos anteriores de Nicolas Winding Refn, director danés de películas, como “Bronson”o “Valhalla Rising”, pero tiene pinta de haber puesto todo su potencial sobre la mesa con esta historia. Es uno de los mejores ejercicios de dirección que he visto en mucho tiempo (desde el Cisne Negro de Aronofsky). Cada secuencia parece coreografiada al milímetro. La composición de planos es magistral, especialmente el manejo que muestra de los tiempos, dando la sensación continua de detenerlo y jugar con un elemento que me fascina como es esa idea de  calma antes de la tempestad, cargando así de dramatismo y emoción la escena completa. Parece un continuo baile de miradas, emociones, de sentimientos contenidos que finalmente se expresan con violencia, marcando una sutil danza entre el romanticismo y la propia violencia.

Una escena memorable es la del ascensor, no os digo más, id a verla. También me quedo con un plano bastante subjetivo, como es uno en los que la cámara acompaña a Gosling en el interior de un parking y  gira la cámara a la vez que lo hace el coche desde el interior, justo en el asiento del copiloto.

Automáticamente esta película pasa a convertirse en elemento de culto, cargada de referencias y todo tipo de simbolismo. Habla por si sola. Las escasa lineas de guión son la justa medida del gran arte que hay detrás de ellas.

Todo en Ryan Gosling es perfecto. Esa chaqueta ochentera vinculada al arte marcial con ese escorpión tan simbólico en su espalda, la mirada profunda e inamovible, la perfección milimétrica de su reloj de pulsera o la dureza de sus guantes de conducción.

La fotografía, obra de Newton Thomas Sigel, es otra de las joyitas de la película y aquí vuelvo a señalar la misma escena del ascensor. El juego de luces te deja helado, parece la propia mirada del espectador dando cobijo a los protagonista, tomando vida en toda la secuencia.

Toda la foto fija que envuelve al film también tiene carácter propio. Me apasiona cada uno de los encuadres, los colores de los rótulos y cada uno de los montajes de cartelería que os muestro a continuación:

No me quiero olvidar de Cliff Martinez, compositor de la banda sonora, que juega con esos sonidos electrónicos minimalistas propios de la noche, del vacío interior y que engrandecen cada una de las escenas y baile de planos, convirtiendo todo en una bella sinfonía,en la que los silencios y la violencia extrema son protagonistas.

Sólo podría ponerle un pero: un poco más de justificación de la pasión entre los protagonistas, el resto, soberbio.

“Drive” es una de las películas que no podéis dejar pasar este año y que seguramente para finales de enero veréis en las nominaciones de los Oscar.

Estoy deseando volver a verla…

 

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3 Responses

  1. Guillermo Dorado

    Coincido completamente con lo que comentas. Creo que es una película pequeña, sin muchas pretensiones, pero dirigida con un gusto exquisito. Muy recomendable.

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  2. Mikesaintcross

    Y me gustaría añadir algo más. Leyendo la revista Fotogramas me encuentro en la crítica con los comentarios de Sergi Sánchez con los que coincido plenamente “Widing Refn se desenvuelve especialmente bien en las persecuciones, que despertarían la envidia del mismísimo Michael Mann, y en los bruscos cambios de tono, que definen a su héroe como un caballero andante tan romántico como demoledor”.

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  3. Michael myers

    Buena muy buena,una película que comienza como un thriller de Michael mann y termina como una película de peckinpah o park cham-wook ,con una estética ochentera y una bso que se ensambla en las imágenes a la perfección y unos grandes silencios ,que hablan mas que los diálogos del90%de las peliculas que se hacen hoy en día.sin duda una de las mejores películas de los últimos años llegadas desde el imperio transatlántico.

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