Con esta película ha quedado claro que Richard Gere también se vende por dinero, lo que para alguien de su posición, con una carrera consagrada, que parece estar al margen del star system y cuya faceta humanitaria y de justicia es muy visible, no debería hacer. Debería ser más selectivo y trabajar sólo en aquello en lo que cree y no comportarse como un novato que coge cualquier papel o que se vende a proyectos más bien televisivos por una jugosa suma de dinero.
El caso Wells está repleto de sacudidas de cámara, carece de un argumento de peso y aquellos que insinuaron su parecido con “Seven” deberían renunciar a sus palabras porque este film no es apto más que para ser visto un domingo a la hora de la siesta en tu cómodo sofá.

Los personajes resultan absurdos, ninguno de ellos está plenamente justificado en la acción, resultan muy repetitivos e incoherentes.

La trama: un funcionario del estado (que juega a ser policía) acompañado de la típica novata (que va a aprender mucho de un tio medio tarado y obsesionado con un caso pasado) intentan resolver el rapto de una menor y aclarar otros casos por el camino.
Si estáis interesados en temáticas similares os recomendaría que fuerais a ver “Michael Clayton” o “Adios pequeña, adios”, sin duda alguna pasaréis un buen rato, algo que no podréis decir de esta película.

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