Hace poco he tenido la oportunidad de revisar uno de los grandes clásicos del cine, “El Crepúsculo de los Dioses”, que el gran Billy Wilder rodó en 1950, y que al igual que le pasa a Woody Allen con “Match Point”, está película no parece suya. Y no lo parece por varias razones. Primero porque no es una de sus brillantes y vibrantes comedias y en segundo lugar porque la sutil ironía da paso a una realismo dramático que no se le conocía. Ganó tres Oscar de 11 nominaciones, entre ellos el guión, una verdadera obra maestra y el National Board of Review y Globo de Oro a la mejor película de 1950.

La historia es sensacional. Te engancha desde el primer minuto. Narrada en primera persona, comenzando la historia por el final y contada en flashback. Más no se puede pedir. La narración en off tiene ese aura de historia de misterio de las que quieres saber más, quieres adentrarte en la vida de los personajes y sus historias.

Por otro lado la temática que toca me recuerda mucho a otro gran éxito de la época “Cantando bajo la lluvia”, en el que se describe el paso del cine mudo al sonoro y del fin e inicio de una era en la industria del cine, algo que vimos hace poco en “The Artist”, otro título premiado por todo el mundo.

En esta ocasión es el ocaso de las viejas glorias del cine mudo, interpretado por Gloria Swanson dando vida a Norma Desmond.William Holden da vida a Joe Gillis, un joven guionista buscándose la vida en la industria creciente del cine sonoro.

La fuerza y sentido de los diálogos de esta película me recuerdan mucho a los de “Network: Un mundo implacable”, otra gran joya de la historia del cine cuya descripción de los medios de comunicación te deja helado en la butaca.

No quiero extenderme más, sólo dejaros con una de las mejores líneas de guión escritas para un final de película.

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