Parece claro que este año no hay quien le haga sombra a la película de Iñárritu. Va a ganar con casi total seguridad los Oscar a Mejor Película, Director, Fotografía y Actor principal y podríamos decir que toda esa grandeza se resume en el virtuosismo de la secuencia que arranca la película, donde la cámara es un protagonista más, con excelentes encuadres y planos, y algún movimiento en el que la cámara parece subirse al caballo de la acción dejando al espectador boquiabierto pensando, ¡qué pasada!, ¿cómo han hecho eso?

Y así damos paso a una naturaleza espectacular, rodada para ser vista en pantalla grande y que recuerda bastante a esos planos de transición de “Brokeback Mountain” o de alguno de los films de Terrence Malick como “La delgada linea roja”. La naturaleza toma vida, donde todos los tonos del invierno están presentes. El viento, la nieve, la roca fría, el agua helada, las ramas secas…la muerte.

En esos momentos en los que naturaleza está tan presente se enmarcan los elementos más emocionales de la película, las motivaciones del protagonista, el sentido de su lucha y pese a que se ha dicho mucho del exceso de escenas en este sentido o del ridículo que puedan llegar a despertar creo que están dispuestos en su justa medida porque sin ellos la aventura de supervivencia que se narra no tendría sentido,  por el contrario, ampliaría mucho más el marco de frialdad y vacío que despierta en el espectador porque la película, pese a su espectacularidad visual la narrativa de las emociones está ausente, hasta el propio DiCaprio está mucho seco y realista que esa exagerada intensidad emocional a la que nos tiene acostumbrados. Porque una cosa está clara, DiCaprio está muy bien, pero ni de lejos es su mejor interpretación y pese a todo…se llevará el Oscar, que por otro lado lo tiene más que merecido.video-the-revenant-uk-trailer-3-superJumbo

Como decía, la historia está muy vacía. Es dura, realista, visceral, muestra la naturaleza más implacable y poderosa pero te quedas con la sensación de …”si, pero…¿y qué más?”

Pese a ser una película sobresaliente le faltan elementos para poder hablar de ella como obra maestra. Como escribía hace un momento los grandes Oscar van a ser suyos, por muchos motivos, empezando por el tema que toca, los nativos americanos, la naturaleza, la supervivencia, la familia y por ese aura de autor que Iñárritu despliega en este film con planos muy cuidados como esos “casi” contrapicados de la primera secuencia por debajo del rostro de los personajes, con la cámara encima, generando claustrofobia y ceguera ante la amenaza indígena, que sin tener relación este estilo visual recuerda mucho al Aronofsky de “Requiem for a Dream!

Y ya para terminar mención a la banda sonora de Ryūichi Sakamoto que nos transporta a esa atmósfera tan cruda y dura como la de la América de 1800. Nos transporta a un sentimiento que parece sacado de una novela de Cormac McCarthy, como si de “La carretera” se tratase.

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