Sin duda la historia que relata la  última cinta de Eastwood es de esas que se dejan querer por el público, historias cercanas, llenas de clichés, previsibles, pasionales y faciles de indentifcar.

El Gran Torino es uno de esos melodramas cómicos de los que terminas con el pañuelo secando los ojos, pero de los que quedas satisfecho, porque se hace justicia y ofrece las recompensas pertinentes.

La última aventura de Eastwood juega un poco al engaño, toma elementos arquetípicos que va suministrando comedidamente para generar el climax necesario para meterse al público en el bolsillo, lo que termina siendo una película correcta pero sin estar a la altura de títulos anteriores de este director.

Tiene un final sensato, pero previsible.  Un desarrollo en el que se muestra la típica relación maestro-alumno, el viejo gruñon que termina teniendo más corazón del que pensaba y una serie de sentimientos en los que uno facilmente se ve representado. A esto añadimos elementos seductores con el coche Gran Torino y la estrecha relación con su dueño o toques de humor varonil facilemente encajables.

Gran Torino será una de las películas imprescindibles de este año, pero no será una de las mejores de Clint Eastwood.

 

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2 Responses

  1. Guillermo!!

    La peli esta bien, pero tiene detalles que no me gustan mucho en la historia. El que más me chocó es el rápido cambio de actitud que tiene Clint desde que poco menos que odia a muerte a los vecinos hasta que acaba comiendo en su casa… No se, no se… me rechina un poco. Bastante de acuerdo con tu critica xD

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