Mark Wahlberg vuelve a las pantallas para reivindicar su talento en un papel que ya se ha convertido en cliché en su carrera. El de tipo chulo, extrovertido, adictivo, autodestructivo y con aire embaucador. “El jugador” comienza muy bien, en una conversación de Wahlberg con su padre en sus últimos momentos de vida, donde ya se nos plantea el drama. Joven de clase alta que lo ha tenido todo y entra en bucle fatalista bajo el prisma de sus inquietudes existencialistas que le han hecho despreciar todo lo material y cualquier otro fin en la vida, bajo la premisa de que si no vas a ser el mejor no merece la pena absolutamente nada más en la vida. Todo o nada, la mediocridad no tiene cabida en la vida. Todo esto bajo el trasfondo del mundo del juego, prestamistas, deudas sin pagar con tintes mafiosos…y aunque al final no es film ni de una cosa ni de la otra, entretiene y ofrece algunos monólogos y conversaciones muy interesantes como la que tiene con John Goodman en la que resumen el éxito en la vida por la capacidad de poder decirle al mundo “¡qué te jodan!”

Os dejamos con uno de estos momentos.

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