Muy arriesgada parecía la apuesta del director alemán “Tom Tykwer” ya que muchos y algunos muy grandes directores como Stanley Kubrick barajaron la idea de adaptar esta magnífica novela al celuloide. Cierto es que el autor “Patrick Süskind” nunca estuvo muy interesado en que esto se hiciera, pero finalmente así ha sido.

El exito de taquilla en casa del autor es abrumador, cerca de los 5 millones de personas han visto la película en Alemania.

Si nos centramos en la película no todo está tan bien perfumado como cabría esperar. No defrauda la ambientación, que de palabras del director, siempre tuvo interés en recrear tal y como era la sociedad de ese momento, y así ha sido, el hedor pestilente brota por cada esquina de París en todo el metraje.

En cuanto a las interpretaciones también tienen el aprobado. El personaje protagonista borda su papel. Como decía el director Tom Tykwer, tras ver a más de 200 actores en el casting, descubrí en un teatro interpretando a Hamlet a Ben Whishaw, que refleja a la perfección la mezcla de miedo y ternura. Si a esto añadimos la colaboración de Dustin Hoffman y Alan Rickman, tenemos el pack completo.

Llegamos a lo negativo, la trama no me parece lo suficentemente desarollada, podrían haber añadido un poco más de profundidad y haber reducido el espacio temporal de la acción. La tensión y el ritmo son lentos. La película a penas permite más de una lectura, se queda en lo básico, la historia es simple y lineal de un tipo obsesionado que termina asesinando a toda joven que tiene a mano.

Sólo en los últimos momentos del metraje hay cierta poesía en todo esto, como el poder del amor por encima del dinero y otras cosas; así como la obsesión del hombre por la pureza, la juventud, la belleza y busqueda de la inmortalidad. En muchos aspectos termina recordándome al “Retrato de Dorian Grey” de Oscar Wilde.

También veo más pinceladas de cine negro que de cine fantástico, que posiblemente le hubiera ido mejor.

Aunque no dudo que la novela describa las situaciones con la firmeza y fuerza necesaria, cada vez que vemos alguna de estas (las más delicadas) llegan a rozar el ridículo.(Puedo dar fe de más de una risa en la sala).

El montaje inicial con planos ultrarápidos, materializando los olores, etc…cumple su misión a la perfección. En líneas generales la película es aceptable aunque más por su fondo que la forma. Por ese mensaje intrínseco de una sociedad decandente, sin conocer su camino y rumbo a ninguna parte. Esa falta de palabra del protagonista, muestra ese desconcierto postmodernista en el que vivimos.

Puede que se haya notado excesivamente que la producción es alemana, fiel reflejo de su lentitud, frialdad y a veces aburrida. Me hubiera gustado ver esta película bajo la mirada onírica de Terrence Malick, que seguro hubiera mostrado mejor los sentimientos de Jean-Baptiste Grenouville y su relación con el mundo.

Por último, os diré a aquellos que aguantáis hasta el final, que este resulta de lo más romántico y hace justicia a la idea inicial que seguramente pretendió la novela.

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