Con Steven Spielberg me pasa un poco como con Robert DeNiro. Cada cual en lo suyo, uno dirigir y otro actuar, pero ambos han pasado de ser los más grandes en su profesión, a participar en proyectos que no apetecen para nada ir al cine.  Spielberg parece haber caído en una monotonía argumentística irremediable. “El puente de los espías” es una película bastante plana, donde la intensidad y el thriller de espionaje brilla por su ausencia. No hay personajes y la historia del héroe americano con happy ending tan edulcorado al que nos tiene acostumbrados Spielberg ya empieza a molestar.

Sólo destacable el trabajo de Janusz Kaminski, cuya fotografía es espectacular, ¡qué tendrá este hombre! porque hasta el diseño de producción resulta tan recargado y medido, que como espectador te hace sentir ante un decorado más que un escenario real.

Por lo tanto cuesta creer enormemente que esta película sea de las favoritas del año, con nominaciones como Mejor Película, guión, diseño de producción…(con la excepción de Mark Rylance y su nominación a mejor actor de reparto).

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