Cartel de la película

Sin duda no es la mejor película de M. Night Shyamalan pero resulta de una belleza argumental muy poética.

Hay varios elementos que no terminan por convencerme, como es el caso de no ser totalmente fiel a su estilo narrativo. Me falta el giro final al que nos tiene acostumbrados. En este caso, “La joven del agua”, es una cascada continua de pequeños giros de tuerca que no termina estallando apoteósicamente al final del metraje. Hubiera disfrutado más si mi espera hubiera sido satisfecha con el descubrimiento de algún personaje mágico que estuvo ahí desde el principio.

La historia está cogida por pinzas en muchas ocasiones, pero está cogida y bien sujeta. Goza de la firmeza y credibilidad suficente como para provocar la emoción y entusiasmo del público en este cuento de hadas.

Como digo en el encabezado de este texto, me fascina la cantidad de simbología y metáforas que hay en cada pedacito de las películas de Shyamalan. En “La joven del agua” no podía faltar. A pesar de lo evidentes que resultan algunos de sus mensajes, los cuenta con el nivel de ensueño suficiente para ser creibles, como el mensaje que Galadriel transmitía a Frodo en “El Señor de los Anillos”, -hasta el ser más insignificante puede cambiar el destino del mundo.-

Cualquiera puede verse reflejado en la coral de personajes de “La joven del agua”, cada uno con sus virtudes y defectos, tan humanos como el que más, y a los que la fe les inunda cuando alguien cree en ellos.

Eso es lo que necesitamos, un poco más de confianza en nosotros mismos,confianza para hacer posible un mundo mejor. Quizás el progreso tan exponencial que sufrimos nos aleja de nuestros orígenes, nuestras raices y desocialice al hombre, ser social donde los haya y que cada vez se convierte más en una isla; como esos pequeños apartamentos en la comunidad de vecinos. El desarrollo sostenible para hacer de este mundo algo mejor es posible. Solo hace falta un poco de fe y confianza, así como ideas nuevas y renovadas. El mundo está lleno de señales en ese sentido, sólo hay que saber verlas y no cerrar los ojos.

Las señales son una tónica obsesiva en el cine de Shyamalan. En “El Sexto Sentido” Bruce Willis no las veía y el niño por cada rincón. En “El Protegido” Samuel L. Jackson sigue las señales por todos los sitios en busca de Bruce Willis, quien no ve ni una. En “Señales” Mel Gibson no ve ninguna señal hasta que Joaquin Phoenix que vivía en una señal constante le hace verlas. En “El Bosque” Bryce Dallas Howard, Joaquin Phoenix y el resto de jovenes no ven las señales que sus padres, saturados de estas, les han prohibido. Y por último en “La joven del agua” Paul Giamatti persigue desesperado cada señal, iluminando a todos sus vecinos, excepto al crítico de cine, que ni ve ni quiere ver ninguna señal, al igual que la crítica que no quiere ver el talento de este joven director. Algún día lo valoraran como se merece y terminarán por ver las señales.

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One Response

  1. Historias de cine

    […] Ya está devuelta el genio del suspense M. Night Shyamalan, al que siempre muestran los carteles de sus películas como el director de “El sexto sentido”, “El Bosque”, “Señales” , etc… pero del que de una vez por todas se le debería reconocer por su presente. […]

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