Tras cautivar el corazón de todos los mortales con su inolvidable “La vida es bella” y tras el tropiezo de “Pinocho” , Benigni nos acerca esta poesía visual sobre el intento de un hombre por recuperar a su ex-mujer mezclado con el “idílico” entorno de un Irak en guerra.
Cada vez que veo a Benigni en pantalla no puedo evitar acordarme de Woody Allen, veo muchas similitudes entre ambos, desde el físico hasta ese toque irónico humorístico que sólo ellos dos saben hacer tan bien.
Pero al margen de parecidos, Roberto Benigni tiene algo de lo que Woody Allen carece, y es la esperanza que transmite con cada una de sus palabras, por muy triste que uno se encuetre, por muy mal que este el mundo, Benigni siempre saca todo lo positivo que hay, siempre ve la botella medio llena y esta película no podía ser menos.
El tigre y la nieve esta llena de diálogos y monólogos increibles, y a pesar de que pueda ser un poco extensa te deja un buen sabor de boca. Es fascinante como relata en los primeros minutos de metraje porque quiso ser poeta, y esa despreocupación que muestra por todo lo superfluo, como disfruta el “ahora” y como critíca la vorágine de la vida moderna, en la que siempre andamos con prisas de un lado a otro y el teléfono móvil como la biblia de mano que siempre está incordiando en cada momento.
Roberto Benigni es un genio, de eso no tengo duda alguna, y sólo espero que siga haciendo películas por muchos años.

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2 Responses

  1. José Manuel

    Como bien comentas la película es poesía en movimiento pero no me puedes negar que el amigo Roberto se moja muy poco con todo el tema bélico.
    Se ve que quiere seguir aspirando a premios de la academia…

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  2. Miguel Ángel

    Te doy toda la razón, no se moja nada de nada. De todas formas no era su guerra, el sólo se guiaba por el corazón, unicamente tenía ojos para su talento, la poesía.

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