El amor, ese deseado y odiado sentimiento que manipula a su antojo nuestros designios, nuestra fortuna. El amor, esa necesidad de ser queridos y correspondidos, ese sentimiento capaz de mover montañas, de revolver nuestro pasado, de cambiar nuestro futuro, de hacernos sentir el ser más especial del planeta, de pintar un mundo nuevo donde sólo había barro, de impulsar nuestros temores y lanzarlos al vacio de la aventura, de conseguir de nosotros mismos más de lo que jamás habíamos esperado.
“El velo pintado” es todo esto y mucho más. Es un ejercicio de los muchos existentes sobre los misteriosos y extraños caminos por los que el amor llega a nuestra vida. Una prueba más de que estamos hechos para amar, para sentir y por mucho que luchemos contra nuestro corazón no queda otra salida que la rendición, la rendición ante los sentimientos, la pasión y el instinto más humano.

La historia nos transporta a la China del primer tercio del siglo XX, en mitad del polvorín colonial. Naomi Watts es una joven de alta sociedad londinense que se ve atrapada en un mundo al que no se siente adscrita, un mundo del que trata de huir pero no sabe como ni a donde. Un buen día aparece un joven médico en su vida (Edward Norton), el cual se enamora perdidamente de ella y le pide matrimonio. Ella acepta sin estar enamorada y juntos se marchan a Shangai, en mitad de una epidemia de Cólera. El aburrimiento y la desesperación por no encontrar lo que buscaba terminan haciendo de ella una mujer necesitada de amor, y pasión en la vida. Así es como termina en manos del vicecónsul inglés en China. Su marido lo descubre y el vicecónsul resulta ser un fraude por lo que el matrimonio infeliz emprende un camino sin retorno hacia un poblado perdido del interior de China, donde la maestria del médico será más que útil frente a una fuerte epidemia.

Aquí es donde se cuenta la historia. Ella descubrirá a un marido que desconocía, descubrirá a una gran persona que desconocía por completo. Él se reencontrará con el amor y conseguirá desvanecer su ego y rencor. El amor surgirá, como el agua nace del manantial. Donde sólo había odios y temores surgirá la más sincera historia de amor, la mayor de nuestras necesidades, amar.

Por lo demás, quedarnos con las bonitas postales de la película, integramente rodada en China, donde la naturaleza nos brinda una de sus mejores perspectivas, esa en la que la quietud y sobriedad de la llanura se entremezcla con la fuerza y vigorosidad de las abruptas montañas, generando un contraste digno de admiración. Destacar el úlimo plano del film, el cenital sobre Londres y sus cruces de caminos, como la vida misma…

Terminar con una frase de Naomi Watts en la película:

“Se creen los hombres que las mujeres sólo les queremos por sus virtudes”. 

Ahí queda eso. Implica multitud de reflexiones. Sacad vuestras conclusiones y os incito a hacernos a todos partícipes de ellas con vuestros comentarios.

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One Response

  1. Gema

    Una maravilla de película. Entre los paisajes, la música y la dificil e inquietante historia de amor, pase un rato increible. Os la recomiendo a todos.
    Por cierto, a mi también me encantó el plano final, cuando la protagonista camina por una centrica y concurrida calle londinense de la mano de su hijo…donde se cruzan el pasado, el presente y el futuro, reflejando la esencia de la vida. Un final perfecto.

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