Volviendo a una de las mejores películas del año, “Drive”, os quiero brindar la oportunidad, para aquellos que todavía no os habéis decidido, de ver un par de escenas de la película.

La primera la del ascensor, al menos los primeros cuarenta segundos de la misma. Justo en ese momento en que parece detenerse el tiempo por un beso.

La segunda es la puesta en escena de Ryan Gosling, ese knight rider de la noche, perseguido por la policía.

 

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