Pequeña pero grata sorpresa la que me he podido llevar con la última entrega de Harry Potter, y es que a mitad del film hay un pequeño corto de animación, en el que narran un cuento donde la muerte es la protagonista. Pues bien, la realización y la historia son para quitarse el sombrero y quedarse tiritando. Una genialiadad de “Ben Hibon”, director suizo que acaba de aterrizar en Hollywood (cualquiera pensaría que es japonés al ver su estilo visual) y que pronto le veremos en “A.D.”, historia de zombies y en “Pan”, un thriller fantástico que juega con la idea original de “Peter Pan”.

Por lo demás, tenemos el mismo Harry  Potter de otras ocasiones, si cabe, algo más aburrido ya que parece estar en un eterno viaje de boyscout por toda la geografía británica. Poco más podemos añadir a una historia que redunda sobre si misma y donde la escritora no perdido el tiempo creando elementos originales, prefiriendo copiar a títulos como “Excalibur” o “El Señor de los Anillos”. Toda la película parece un eterno homenaje al pasado cinematográfico.

Espero que la segunda parte de esta última entrega (además en 3D), nos deje mejor sabor de boca.

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