Harry Potter llega a su fin y con él una de las sagas más importantes , por no decir la más importante de la última década.

La historia que empezó en 2001 de mano del mago del cine infantil, Chris Columbus, con “Harry Potter y la piedra filosofal” y que entre otros ilustres, tuvo en su tercera entrega al director Alfonso Cuarón, que nos ofreció una de las más taquilleras, termina en 2011, diez años después, con “Harry Potter y las reliquias de la muerte, 2ªparte”.

Esta última entrega rebosa nostalgia y melancolía en cada momento, centrando la trama en una última lucha entre el bien y el mal en la fortaleza de Hogwarts. Voldemort finalmente se ve las caras con Harry Potter para decidir el futuro del mundo de la magia. En esta batalla final tienen cabida todo tipo de seres y formas, alcanzando cotas muy altas para lo que nos tenían acostumbrados, haciéndonos rememorar otra saga de principios del 2000, “El Señor de los Anillos” en la batalla del abismo de Helm.

Esta última aventura, centrada más en el cierre de la trama y de los personajes deja de lado la magia y las pirotecnias para ofrecernos un toque de profundidad a la altura de lo que se esperaba, como así lo es el final del profesor Dunderdon, cuyas últimas frases (desde el más allá) en la saga son memorables, en las que recuerda a Harry Potter que las palabras son la mayor magia en nuestro poder, porque son capaces de herir y reconfortar como ninguna otra cosa en el mundo.  Cuanta razón tiene el sabio profesor.

Otro de los mejores momentos de la historia es el final renovador, en el que muestra como la vida pasa, los tiempos cambian y las nuevas generaciones llenas de ilusión prometen nuevas aventuras.

Harry Potter ha sido la fiel representación de la fantasía para toda una generación en los últimos diez años. Ha mostrado un mundo imaginario que ha embaucado a millones de jóvenes (y no tan jóvenes), que han visto sus vidas y sus sueños reflejados en este mundo fantástico. Harry Potter ha sabido canalizar esa metáfora de un mundo mejor, de esa válvula de escape a nuestras realidades más ajenas y que muchas veces nos atormentan, pero que la confianza en superarlas nos ha hecho abatirlas.

Con Harry Potter se cierra un ciclo, pero como bien muestra su final, la vida siempre se repite y otras vendrán.

Siempre nos quedará su melodía para los anales de la historia del cine, compuesta, como no, por el gran John Williams.


Sin duda alguna los fans disfrutaran enormemente de esta última entrega, repleta de momentos para el recuerdo.

Hasta pronto Harry Potter.

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