Si algo ha quedado claro a lo largo de los años es que Mel Gibson tiene mucho más valor como director que como actor. Domina el arte de lo épico, del encuadre mesiánico y de un saber excepcional a la hora de contar el relato. A esto tenemos que añadir la afición y el buen hacer por las escenas bélicas, sin duda un valor seguro para poner en su manos este tipo de historias. “Hasta el último hombre” relato un historia real de valor en el contexto de la batalla de Okinawa en la Segunda Guerra Mundial. Destacar la presencia en escena que tiene Sam Worthington y en lineas generales el personaje interpretado por Vince Vaghn. Lo mejor Hugo Weaving en el papel del padre del protagonista. Siendo sincero no puedo decir lo mismo de Andrew Garfield en el papel protagonista, aunque es cierto que su similitud con el personaje real de la historia es grande.  El momento más emotivo llega al final del metraje, momento en el que aparecen escenas reales y entrevistas con los protagonistas de aquella batalla.

En definitiva, un film bélico más, con moralina que juega a la exaltación de las emociones con los elementos más fáciles posible pero que resulta fácilmente olvidable.

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