Hace poco tuve la suerte de reencontrarme con un DVD que llevaba tiempo con ganas de ver, pero que no encontraba el momento. (Qué decir de esos otros DVD que habitan la casa, algunos de ellos prestados y que parece que nunca terminamos de ver). Bueno, la cinta en cuestión es “Historias de Filadelfia”, considerada por la AFI una de las mejores comedias de todos los tiempos, interpretada por Katharine Hepburn, Cary Grant y James Steward y dirigida por George Cukor.  Los orígenes de esta historia son curiosos, fue escrita originalmente por el hermano de Hepburn, que se encerró en su cuarto durante cuatro semanas para escribir una comedia ambientada en la clase social en la que vivían. Todo ocurrió durante un retiro de Hollywood por parte de Hepburn, que cruzó de costa a costa para estar en la casa familiar cerca de Nueva York. Durante esta estancia fue cuando su hermano escribió la historia. A esta se unió Howard Hughes, amigo de Hepburt, que puso dinero para dar forma al proyecto que empezó inicialmente como obra de teatro.

El resultado fue magistral para la actriz, que la colocó en un pedestal del que jamás se volvió a bajar. Curioso dato es el de Cary Grant, que donó todo su sueldo a la causa británica en la Segunda Guerra Mundial (él era inglés).

Las historias de Filadelfia no dejan de ser las típicas historias de amores y desamores que se dan en las familias acomodadas, en las que el dinero y las posiciones de poder determinan muchas veces otras esferas de la vida como la amorosa. El tono de la película es agradecido aunque el ritmo algo lento para mi gusto. Me sorprendió el giro dramático que termina dando, me esperaba un aire más Billy Wilder en el que la boda que se va a celebrar como colofón a la historia fuera algo brutalmente cómico, pero no es así. Termina mostrándonos como es la cruda realidad en estas circunstancias.

Ya sabéis, ideal para un día como hoy.

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