Corría 1963 cuando Billy Wilder estrenó “Irma la dulce”, una gran comedia de bajo presupuesto y corte teatral (era una adaptación de una obra francesa) en la que Jack Lemmon y Shirley MacLaine nos hacen pasar un rato muy divertido. Shirley MacLaine fue nominada al Oscar por su brillante interpretación, pero fue finalmente la música del film la que se llevó la única estatuilla dorada de las tres a las que optaba.

Os dejo con una pequeña escena:

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