Es posible que estemos hablando de la mejor comedia del año. Lo que parecía ser una vuelta más por el género de bodas, acompañado de crisis de último momento, falta de madurez y algún chiste fácil sobre el matrimonio, resulta ser una historia llena de verdades contadas con mucho humor.

Cuenta la historia de un par de amigas de toda la vida cuando llega el momento en que una de ellas se casa y la otra vive en la cuarentena sumergida en plena crisis existencial. Aunque parezca simple, el guión se encarga de hacerlo muy entretenido. Kristen Wiig es la protagonista de la historia (llamada a ser la nueva Meg Ryan, por su perfil de rubia, frágil, tristona y propensa al fracaso) de la que también es guionista.  El acompañamiento de secundarios no podía ser mejor de cara a los momentos cómicos, como Matt Lucas de “Little Britain” o  Chris O´Dowd de “Los informáticos”.

La historia avanza por esa franja de edad en la que uno se enfrenta a la madurez y muchas veces se siente sólo, sin amistades, sin pareja, con un trabajo precario, con los sueños rotos y un futuro incierto. Pero donde siempre hay una voz amiga que trata de hacerte ver que el problema es uno mismo y que la solución está en nuestro interior.

Creo que Kristen Wiig tiene un excelente futuro en el género y seguramente la veremos en los próximos años asentada en la comedia dramática, superando los límites que ha marcado en “Saturday Night Live” y quien sabe si bajo la dirección.

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