La mano de Brian de Palma queda presente en cada escena, sin duda un gran artista en el movimiento de la cámara, pero esto es lo máximo que puedo decir a su favor. La ambientación es muy buena, así como la iluminación, tan dura, propia del género o el vestuario, inclusive. En cuanto al reparto, es correcto, con la excepción del joven Josh Harnett, que muestra identica inexpresividad que su colega Brad Pitt, con esos intentos frustados de lloro.

Respecto a la historia, terminas como en casi todas las de este género. Tanto popurrí de nombres, caras, situaciones inesperadas y accidentes colaterales que luego requiere una mesa redonda al final del metraje para poder atar todos los cabos.
No termino por entender la necesidad de endurecer la historia para darle el mayor toque de cine negro posible, concretamente hablo de los dos casos previos al caso principal de la trama. Empieza la historia con ellos, terminan siendo irrelevantes para el desenlace y a mitad del film, cuando hace su puesta en escena el caso central de toda la trama, estos desaparecen. ¿Por qué?, ¿para qué nos tienen 30 minutos con esta historia para luego nada? Creo que la cuestión es enredar la trama para que el espectador piense -¡Puf! que follón ahí aquí, ¿cómo saldrán de esta?
Claro, como la trama principal no resulta nada especial, pues vamos a liarlo todo. Y por supuesto olvidaros de grandes sorpresas finales, giros inesperados y esas cosas. Sólo os quedará la alegría de verle el culo a Harnett y los que preferimos a Scarlett, conformarnos con esa ropa interior tan horrorosa de los 50 y los pantalones por el sobaco.

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