Revisando los títulos de Darren Aronofsky me encontré hace poco con “La fuente de la vida”, ese trabajo que recibió aplausos y abucheos a partes iguales por cada uno de los Festivales por los que pasó.  La taquilla tampoco la trató muy bien, y es que, partiendo de que el cine de este director es un tanto especial y su realización suele ser muy arriesgada y controvertida, este es uno de sus títulos más asequibles para el espectador medio. El problema está en que el guión es un tanto filosófico y la metafísica del film llega a hacerlo incomprensible en algún momento. En cualquier caso, este es un título que muchos lo han considerado una obra maestra (como casi toda su filmografía).

Interpretada por Hugh Jackman y Rachel Weisz es una película que viene a retratar la importancia de vivir la vida, de que tenemos que despreocuparnos de la muerte, que siempre va a estar ahí, de no condicionar nuestros caminos y disfrutar de la compañía de quien nos quieren y a quien amamos, algo que solemos dejar de lado en muchas ocasiones, como si el tiempo fuera a detenerse y siempre pudiéramos disfrutar de esa compañía en otro momento. La vida es aquí y ahora y no debe haber remordimientos, porque las segunda oportunidades no existen.

Aceptar la muerte nos permite vivir sin preocupaciones, nos libera la mente, el ansia del tiempo se detiene, ya nada importa.

Entre todos estos mensajes vitalistas la película también trata de mostrarnos su visión de la inmortalidad, de la inexistencia de un yo eterno, pero que a su vez forma parte de un todo, porque todo se transforma, la energía fluye de un cuerpo a otro, dando paso a un nuevo ser a una nueva aventura por descubriro.

Es una película que toma muchas referencias de las múltiples religiones del planeta y que (en palabras del propio directo) podría considerarse un poema sobre la muerte, algo a lo que no estamos muy habituados.

En definitiva es una película complicada de ver, no acta para todos los públicos, que sin llegar a la complejidad de alguno de sus otros títulos es algo más abstracta y poética que el resto, ofreciendo una fotografía muy sobresaliente (y hay que tener en cuenta que fue una producción por debajo de las pretensiones que el director tenía).

Para algunos un título más que olvidable y para otros una de esas pequeñas joyas que salen de vez en cuando. ¿Tú que opinas?

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