Alex de la Iglesia deja la presidencia de la Academia de Cine por todo lo alto. Si las dos últimas galas habían sido buenas, esta última, y coincidiendo con el 25 Aniversario de los premios, ha sido algo espectacular. El Teatro Real se ha convertido por una noche en el anfitrión de lujo de las estrellas de nuestro cine.

La realización ha sido increíble, al más puro estilo hollywodiense, con brillantes planos aéreos desde el exterior del Teatro para poder observar la gran alfombra roja y una perfecta iluminación de los alrededores. Una vez dentro no podíamos evitar las comparaciones con el Kodak Theatre de Los Ángeles, por su gran diseño de producción. Buenafuente ha estado de nuevo a la cabeza de un show que no ha dejado de sorprendernos, como el número musical encabezado por Luís Tosar al más puro estilo “Glee cast”.

Hubo otros elementos a destacar, como los videos de falsos trailers de las películas nominadas a mejor película o el excelente trato que recibieron los premiados frente al micro. Por una vez, a ver si aprenden en Hollywood con esa manía de cortar el micro y subir la música, ¿no se dan cuenta que lo que más aprecia el espectador son esos discursos inolvidables?

El discurso de Alex ha sido sensacional, uniéndose a voces como la de Enrique Dans, abogando por una Ley más justa con el espectador. En definitiva, ha sido tan buena la ceremonia que al final los premios han sido lo de menos. Tampoco me quiero olvidar de RTVE que ha ofrecido una cobertura sin precedentes, conectando dos horas antes de los premios y sin ningún tipo de publicidad.

Parece que algunos van aprendiendo que esto del cine no es sólo arte, que el negocio es una parte indispensable para que esto funcione y sobre todo, que el cine es un espectáculo. La verdad es que me cuesta reconocerlo, pero he de admitir que termino la noche con más ganas DE CINE ESPAÑOL.

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