Por segundo año consecutivo volvemos a encontrarnos con el legado de Jane Austen pero esta vez es su propia vida la que se ve reflejada en la pantalla. El film muestra a una joven Jane Austen que se ve inmersa en el amor y que debe luchar por aquello que siente contra todos los formalismos de la sociedad en la que le tocó vivir. Ella se convierte así en un personaje más de los muchos que escribió y tratará de que su destino sea el mismo.

Hay dos momentos magistrales en la película;

  1. Cuando Jane Austen comprende, ante la marcha de Tom Lefroy, que se ha enamorado de él. No le esperan en el baile de aquella noche y de repente aparece ante nosotros de forma sutil en uno de los giros de la cámara en mitad del salón del baile. Ver las caras de ambos es todo un poema.
  2. En uno de los momentos finales de la película, cuando ambos protagonistas se reencuentran y él pronuncia el nombre de su hija presente, Jane, lo que invade automáticamente de emociones encotradas a la verdadera Jane y el cruce de miradas que ambos se profesan habla por si solo.

Es una bonita historia de amor, en un entorno inigualable, rodeados por la campiña inglesa, los colores de la naturaleza, la vista en el horizonte, con el deseo en el ambiente y una música que no os dejará indiferentes.

Es una apuesta segura para ir a las salas. Os dejo con un video que he encotrado en internet como homenaje a todos los films que se han hecho basados en las novelas de Jane Austen.

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