Tenía serias dudas de que la adaptación de la novela de Yann Martel hubiera quedado en pantalla como se merece. Quizá por tener una gran cantidad de bellas metáforas, filosofía vital, simbolismos religiosos y metafísicos, y por el traslado de todas esas lineas de bellos y profundos pasajes cuando la narración de la historia se estanca en un bote salvavidas con un chico y un tigre de bengala, algo que resulta muy complicado de reflejar.

Estaba equivocado. Ang Lee lo ha hecho mucho mejor de lo que Night. M. Shyamalan hubiera logrado (fue el primer director interesado en trasladar a la pantalla esta historia), ya que este hubiera enfocado más la aventura a la parte fantástica, aunque hubiera enfatizado más el giro el final, pero Ang Lee nos ha seducido con su intimismo visual y con su maestría a la hora de mostrar planos cruciales y congelar el tiempo, dotando de toda la profundidad necesaria a la imagen.

Toda esta fantástica historia de fe se resume en esa frase casi al final del metraje (que no voy a reproducir para evitar destriparos la historia), en la que sin decirlo, lo dice todo.

Quizá para aquellos que somos hombres de razón y ciencia, esta sea la mayor Epifanía posible hacia la fe, usando el vehículo y las armas del conocimiento empírico para adentrarnos y mostrarnos la senda del verdadero conocimiento, de nuestro interior, para terminar dando explicación a esos sentimientos y emociones que envuelven nuestra existencia.

La primera parte de la película condensa magistralmente todo el contenido de la novela, usando de una manera muy fluida la voz en off y yendo al grano argumentativo.

La segunda parte, la de la travesía por el mar (lo más difícil de esta película) logra mantener el ritmo y llenar esos espacios temporales necesarios para generar el desasosiego del mar y la desesperanza a base de unos planos de una riqueza visual increíble, donde el cielo parece el paraíso y donde el inmenso océano se transforma en un universo infinito. Esta es la parte donde el 3D cobra mayor sentido ( y a mi juicio la mejor película 3D que he visto hasta la fecha). Además de solventar la parte del naufragio con una excelente realización.

La última parte del film es donde Ang Lee muestra más su sello, es donde los planos se vuelven más trascendentales y donde cada linea de texto está cargada de mayor profundidad.

Es difícil seguir comentando esta historia sin renunciar a desvelar parte de su misterio. Es mejor que deje de escribir y vayan corriendo a verla. Les hará reflexionar, meditar sobre su fe, sobre el sentido de la vida, sobre los recuerdos, el amor, la necesidad de los otros en nuestra vida, del perdón, y del inmenso universo que albergar nuestro interior que está esperando a ser descubierto.

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