Michael Danna es el responsable de esta dulce y exótica banda sonora. Este compositor canadiense, nacido en Toronto, tiene una larga carrera componiendo para el cine, de hecho le viene de familia. Es uno de los pioneros en introducir elementos minimalistas en la banda sonora, así como otros elementos sonoros ajenos a los sonidos más occidentales.

El año pasado ya apunté en mi lista a seguir a este compositor. “Moneyball” me llamó la atención. Me recordó mucho a Cliff Martinez (Drive, Contagio) pero cargando mucha emoción en su música, dotándola de alma para convertirla en un elemento indispensable de la narración. No creo que sea un compositor de los que puedan ofrecernos una melodía para recordar o aquellas músicas que son inolvidables y que cualquiera que las “tararee” rapidamente identificaremos. Eso lo veo difícil, pero por el contrario es capaz de ofrecernos más de una hora seguida de score sin aburrirnos y sin la necesidad de pasar a la pista siguiente. Su música te hace flotar y olvidarte del resto del mundo. Es una experiencia sensorial como pocas hay en el cine actual.

Espero que os guste.

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