Seguramente ninguno de vosotros podrá olvidar esta dulce melodia, al igual que la dulzura con la que un padre muestra la dura realidad al niño que sufre en sus propias carnes un campo de concentración. Nicola Piovani es el artífice de este tema que le valió el Oscar, quizás por su toque de ilusión y esperanza mezclado con la melancolía de conocer el destino o quizás por ser una música pegadiza como en su día lo fue “El cartero y Pablo Neruda”, con la que comparte algunas semejanzas.

De cualquier modo, 1999 fue el año de “La vida es bella”, y su música será inconfundible por el resto de sus días.

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3 Responses

  1. Berni

    Mariaaaaa!!! La llave!!!

    Para mí la mejor película de Begnini, después de Johnny Palillo claro 🙂 La música, espectacular.

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  2. Mer

    Que canción más bonita y más alegre. Y menudo dramón de película, madre mía lo que pude llorar. Aunque también me reí muchísimo con las argucias que se inventa Guido para engañar a su hijo, y también cuando está enamorando a su ¡Principessa!. Desde luego es inolvidable. Por cierto, aprovecho para recomendar a todo el mundo el libro de “El niño con el pijama de rayas” de Jhon Boyne.

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