La cita era ineludible o al menos así nos lo hacía creer la máquina propagandística de la industria del cine y en particular la Disney, especialista en estas lides. “Las Crónicas de Narnia” parece haberse convertido en la heredera de “El Señor de los Anillos”, al menos es así como parte de su audiencia lo desea porque apesar de que las cifras la mantienen en equilibrio, su calidad no da la talla como para alcanzar en mes y medio casi 300 millones de dólares en taquilla.

¿Por qué me defraudó?

1. Por la falta de emoción, por la inexistencia de trama y repetir los mismos clichés de la primera entrega ( aunque el León se empeñe en repetirnos en dos ocasiones que las cosas nunca se repiten de la misma forma).

2. Porque siempre se empeñan en crear una lucha apocalíptica entre el bien y el mal, como si un mundo tan fantástico no diera para otra cosa (esto habría que decirselo al escritor), al contrario de otros títulos de este año pasado como “Stardust”, ejemplo de que se puede narrar una historia de fantasía sin involucrar a las fuerzas divinas del bien y el mal.

3. Porque los chistes fáciles y absurdos no aportan nada al género. Me parece que el director se confundió con “Sherk” en esta ocasión.

4. Por ese aura de “High School Musical” mezclado con “Aventuras en el bosque”, “Alvin y las Ardillas” y plagio de “El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo” que no hacen otra cosa que recordarnos las ganas que tenemos de que termine.

Se podrían decir muchas cosas más, como los perfiles planos de sus protagonistas, la música simplona y un largo etc.. pero de nada nos serviría aunque lo supiéramos de antemano porque seguramente caeríamos en sus redes igualmente. ¿El motivo? la necesidad de desconcectar de nuestro mundo y adentrarnos en otro totalmente mágico, vivir un sueño aunque sea por un instante, sin importar lo bueno o malo que pueda ser, sólo volar con la imaginación.

Esto se refleja excepcionalmente al final del metraje, cuando los jóvenes aventureros regresan de ese mundo mágico y se plantan en la estación de tren de donde partieron. En ese instante les invade una sensación extraña, la misma que a nosotros como espectadores, de haber vivido una gran aventura en tan sólo un segundo. Muchos verán reflejado su día a día, cuando regresan del trabajo, sentandos en la estación a la espera de su tren de regreso a casa. Un instante vale para quedarnos traspuestos, para que la ensoñación se apodere de nuestra voluntad y las hadas y duendes suplan la emoción y felicidad perdida durante el día. Es una sensación única, el vivir una aventura de la que todo aquel que te rodea es ajeno y de la que la complicidad contigo mismo regocija tu interior.

Puede que sea eso, que el mundo esté necesitado de imaginación, de fantasía, de ilusión por la vida, al igual que en aquellos años tras las grandes guerras que asolaron el siglo XX, y puede que títulos como “Narnia” sean el analgésico idóneo para los tiempos que corren.

Lo mejor: El arranque a caballo de film, que recuerda mucho a Disneyland y apesar de que muchos no lo crean a “World of Warcraft”

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3 Responses

  1. MARIPILI

    Pase dos horas divertidas viendo ejercitos de ratones, minotauros, centauros, y demás narnianos. Me rei bastante y se me hizo incluso corta. La semana pasada fui a ver El Incidente, y me pase desde los primeros 15 minutos rezando porque terminase. Prefiero películas con chistes fáciles y música simplona, que metrajes que inciten diversas reflexiones, pues para eso me basta con ver el telediario.

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  2. Mer

    Bueno, supongo que hay tiempo para todo, y que un día te puede apetecer más una película simplona y otro día un thriller psicológico, no? Lo que no se puede hacer es ir al cine sin saber qué se va a ver. Lógicamente Narnia no es el Señor de los anillos, pero es una película que tiene mucho tirón entre el público al que va dirigida: los niños. He aqui la diferencia de una buena historia llevada al cine por un buen director: mientras que Narnia solo tiene una lectura, es plana la mires por donde la mires y mejor que vayas a verla con las gafas de “tengo12años-y-me-mola-elpríncpeCaspian”, el Señor de los amillos es una avetnura épica que puede gustar por igual a niños que a adultos fans de la fantasía. Claro aqui la mayor responsabilidad la tiene el autor de la historia, y supongo que cada uno escribía de lo que quería y cómo quería, por eso son incomparables de todas formas y es mejor no hacerlo.
    Los telediarios de este país son como “El Caso” y solo cuentan asesinatos, autopromos y verdades a medias y la única reflexión que incitan es “que mierda de mundo”. Ayyyyyy, menos mal que España ganó la Eurocopa, por lo menos te entretienes con Reina y sus celebraciones, “camarero!!!… una de mero……!!!”

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  3. Paco Fox

    Pues yo, que tengo una toleranca importante a este tipo de películas, casi me abro las venas de aburrimiento. Y eso que iba avisado. Pero la peli se me hizo eterna. No me transmitió nada de épica. Los tópicos se acumulaban dolorosamente (un amigo hasta dijo en voz alta en desesperación: ‘Ahora el malo se levanta y le ataca por la espalda’.
    Y, encima, el mensaje cristiano, que en la primera era tolerable (resurrección para liberarnos a todos), en la segunada navega en las lamentables aguas del odioso concepto de la ‘Fe’. Curiosamente, dejando en evidencia lo lamentable del tema y, como le pasa a todas las religiones, sin explicar satisfactoriamente sus virtudes.
    – Puto león de los cojones: ¿Por qué has dejado a Narnia irse a tomar por culo tropocientos años y, ahora, ni siquiera has venido a ayudarnos, causando la muerte de decenas de seres?
    – Esto… porque… nada pasa igual dos veces… eeer… ¡Mira, árboles andando y un río que se rebela!¡Como comentábamos el amigo Tolkien y yo!

    PD: Las relaciones entre Lewus y Tolkien no implican plagio. Ambos compartían datos de sus respectivas novelas. De hecho, creo que Caspian es antarior a Las Dos Torres.

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