La gran triunfadora de la noche fue la película de Javier Fesser, “Camino”, la más poética y arrebatadora de las películas nominadas, acusada por muchos de excesiva, pretenciosa y extensa, pero que finalmente ha demostrado que sus credenciales eran buenas, ganando el Goya a mejor película, dirección, guión original, actor de reparto, actriz principal y actriz revelación.

Retrocediendo un poco, al igual que en el arranque de “Camino”,  vamos al punto de partida de los premios, la dichosa alfombra roja. Bueno no, mejor dicho, verde, porque verde no sólo era la alfombra, también la experiencia de alguna que otra presentadora sobre ella. Un cero en conducta para TVE, que a base de acoso y derribo tuvo a sus presentadoras impidiendo el paso de los artistas que iban llegando al Palacio de Congresos. Memorable la cara de circustancía que Penélope Cruz tuvo mientras intentaba salir del atolladero en el que la tenía la rubia del micro. Por cierto, magníficos sus pendientes de Chopard y vestido de Dior.

Una vez metidos en faena he destacar la dirección artítistica de este año. La decoración parecía propia de galas con mucho más nombre que el de Goya. Pero cierto es, que daba la impresión en muchos aspectos que la entrega de premios parecía tener ciertos complejos con lides como la de los Oscar. Ejemplos; la atronadora música a destiempo, el cosntante llamamiento a Benicio del Toro (ooooh!!! una estrella de Hollywood, quedémonos todos perplejos!!!) y que decir la patética circustancia en la que Del Toro recoge el Goya a mejor actor por “Ché el argentino” y empiza a generar un discurso pedagógico sobre lo que es el arte de la interpretación y todos los presentes muestran en sus rostros un gesto de incertidumbre y asombro por esas palabras, como si estuvieran a punto de escuchar una gran revelación, el gran secreto para ganar un premio y hacer una brillante interpretación. En ese justo momento va Del Toro y dice -lo importante es tratar. En ese momento da las gracias y desaparece. Creanme, la gente sonreía y aplaudía pero realmente estaba pensando “¿qué narices ha dicho este tío?.  

En fin, un gala presentada con acierto por Carmen Machi que consiguió que ninguno se acordara de Corbacho y sus anteriores presentaciones, eso si, hasta que Santiago Segura enunció en boca del propio Corbacho el parecido de su traje con el fondo de una piscina.

Continuando con el cero en conducta a TVE, señalar la patética realización de falso directo lleno de descarados cortes, que en algunos casos resultaron ser ofensivos como el producido en el interesante agradecimiento de “El Langui” por su premio a mejor actor revelación por “El truco del manco”.

Sobre el resto, destacar el premio a Penélope Cruz por su papel en “Vicky, Cristina, Barcelona”, dando así un pasito más hacía los Oscar, el repetitivo chiste de “se me cae el Goya y se rompe”, y la equivocación de Carmen Machi al refererirse a la película “Harvey Milk” (aunque se titula Milk a secas), que la nombró “Harvey Keitel”.

Terminó con una frase llena de verdad con la que Machi cierra la gala, “Ir al cine es uno de los grandes placeres de la vida”. Y que cierto es.

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