Abróchense fuerte el cinturón a la butaca porque están a punto de vivir una experiencia audiovisual sobrecogedora. ¡Qué derroche de talento esconde está película!  Ni un sólo minuto de tregua, toda la película, absolutamente toda (salvando alguna frase) es cantada. Hay que tener claro que se va a presenciar un musical “com mayúsculas” cuando se entra a ver “Los Miserables”.

El diseño de producción me deja sin palabras, las interpretaciones son soberbias. Repartiría un Oscar a cada uno de los actores y actrices que intervienen. Hugh Jackman y Anne Hataway por descontado, pero es que todos los secundarios están al mismo nivel,incluyendo los jóvenes revolucionarios de la última parte de la película, tienen una fuerza visual que atrapa al espectador al primer pestañeo.

Me sorprende la capacidad que tiene el director Tom Hooper para explotar el talento de sus actores (se nota que es inglés 🙂 ) Una historia que fácilmente podría ser parodiada y ridiculizada es capaz de aportarle un realismo y una credibilidad  musical que no había visto hasta la fecha en ninguno de los musicales cinematográficos modernos.

La primera parte, con la escena de Hugh Jackman en el puerto es tremenda, aquí ya te dejan muy claro el espectáculo que está por acontecer. El desafio que se plantea entre Jackman y Russell Crowe se repite a lo largo del film es emocionante y muy inspirador. La famosa escena de Anne Hataway cantando “I dreamed a dream”, con ese plano corto y vacío a la izquierda es “acojonante”. Hooper deja ahí puesta la cámara y ¡a ver que sale! Estaba claro que podría haber sido un gran desastre de película sin el talento con el que cuenta. ¡Por Dios que estos mismos interpretes lo hagan en teatro y podamos verles en directo a pocos metros!

La segunda parte del film es el más cómico de todos, con un Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter que me han sorprendido gratamente. La puesta en escena de la presentación de los personajes es increíble. El discurso que encierran las líneas de texto de cada una de las canciones son excelentes, no podría estar más de actualidad. Está claro que el mundo sigue siendo el mismo pese a la tecnología que nos rodea.

La última parte, la que te deja la sensación de mayor lentitud y duración es muy evocadora. La revolución más viva que nunca, cargada de mensaje atemporal y en donde si cambiáramos ese escenario por la barricadas de hace unos días en el Congreso nos parecería el mismo lugar. Las metáforas e ironias con las que reflejan la desigualdad social, la lucha de clases y como funciona el mundo en el que vivimos se sintetizan muy bien en pocas canciones. Aquí hay un par de escenas que me han dejado boquiabierto. 

La primera la del jovencito que sin temor alguno sale de las barricadas para enfrentarse al poder establecido, lanzándonos un claro mensaje ¡Despertad de una vez! que no tenga que venir un niño para haceros sentir vergüenza por vuestro conformismo e indiferencia.

La segunda en la que dos de los jóvenes revolucionarios se rinden a su destino y se enfrentan a la muerte por sus ideales.  A esto hay que añadir el lamento de Marius por sus amigos perdidos.

Quizá Amanda Seyfried sea el único personaje que pudiera flojear en su interpretación respecto del altísimo nivel del resto.

Para finalizar, el epílogo musical es el mejor broche que podrían brindar para esta historia cargada de simbolismo, llena de detalles, de una excelente producción que no descansa un sólo minuto. Un ritmo que no se detiene ante nada y una cosa te lleva a la otra para dejarte sin aliento.

Es una de las mejores películas del año de la que espero que salgan más de un OSCAR, especialmente las interpretaciones.

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