Neil Gaiman es el autor de esta novela de fantasía, que 18 meses antes de que se publicara ya tenía claro que quería que Henry Selick, director de “Pesadilla antes de Navidad” y ” James y el melocotón gigante” la llevara al cine.  A Selick no le costó mucho decidirse por esta historia y más viendo precedentes de este escritor en pantalla como “Stardust”, una de las mejores películas de aventuras de las últimas décadas.

“Los mundos de Caroline” viene a retratar ese mundo de fantasía que hay detrás de cada uno de nosotros, de ese lugar idílico en el que siempre nos gustaría estar, un mundo paralelo al real en el que todo sucede conforme a nuestros deseos.  Selick retrata la vida de Caroline una jovencita que llega a vivir a una nueva casa junto a sus padres y donde, en su huida de la soledad e incomunicación que siente con sus padres descubre una casa y unos padres paralelos a los reales, a través de una pequeña puerta en una de las habitaciones de la casa.

Allí descubrirá un mundo en el que todo es fantástico. Todo el mundo es muy cariñoso y divertido pero al final, y conforme a la moralina habitual, las apariencias engañan y ese mundo tan atractivo termina convirtiéndose en una pesadilla.

Henry Selick ha sabido retratar magistralmente a cada uno de los personajes, resaltando sus perfiles más estrambóticos y marcando las diferencias entre sus dos caras opuestas. Genera un interés continuo en el espectador según va mostrando los mundos paralelos de alguno de los personajes secundarios y mantiene la trama con el dramatismo justo para no caer en el ridículo.

Lo mejor de esta historia es la metáfora hacía el enfrentamiento que los jovenes mantienen en la adolescencia con todo tipo de amenazas, como por ejemplo las drogas, que en un primer momento son fantásticas, todo es alegria y felicidad pero que finalmente lo transforman todo en una tragedia viniendo la otra madre, la muerte, a llevarse su vida. Siempre esta esa puerta, la puerta que decidimos traspasar, ¿o no? Ahí queda la elección de cada uno, así como tener la capacidad de discenir si en quien confiamos es un extraño y lo precavidos que seamos.

En el apartado técnico señalar que esta es la primera película bajo la técnica stop-montion realizada y fotografiada bajo el 3D.  Sin duda ya vivimos el 3D como presente.

Conclusión: ¿para cuando otra novela de Gaiman al cine?

Lo mejor: el gato.

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