Por fin la primera película del año que veo en 3D, algo que ya se estaba haciéndo esperar mucho. Lamentablemente la calidad de la historia no pasa de una aprobado cuatrero pero en cuanto a la innovación tecnológica es abrumadora la sensación que te deja. Merecen la pena los 3€ de más que cuesta la entrada, además de soportar esas gafas tan feas, pesadas y sucias en las que tardas un poquito en habituarte.

La nueva película de los estudios Dreamworks ha sido un mero ejercicio por dar a conocer sus productos en este nuevo formato de pasado, presente y futuro llamado 3D. La historia navega en una encrucijada entre viejos títulos como “Los increibles”, “Bichos” y “Monstruos SA” . Previsible, de chiste fácil pero que maneja muy bien los espacios para dar a conocer las mejoras que implementa el 3D.

Es de agradecer el guiño continuo a uno de los títulos más divertidos de Kubrick  “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú” , representado sobretodo en esa gran mesa del estado de guerra.

Definitivamente he quedado convencidísimo de las virtudes del nuevo modelo estereoscópico que plantea un 3D real, un 3D que ya no marea y que sólo necesita dar un pequeño paso más, eliminar las gafas y delimitar pantallas permanentes para su disfrute.

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One Response

  1. Raquel

    Esta semana lo comprobaré 😉
    Sería un gran avance que se pudiera ver las pelícuals de este género sin las gafas… Confío en que escucharán tu súplica!

    Un beso! Y gracias por llevar esta web con tanta ilusión!!!

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