Gran sorpresa la que refleja este film. Su trailer ya decía mucho a su favor, y tras verla, queda corroborado. La escena de arranque es más que inquietante, es lo mejor del film. Esta es una película que carece de cualquier tipo de pretensión, no queriendo jugar a ser una misión imposible, a las que tan habituados nos tiene Hollywood.

Toda ella es una tomadura de pelo de sí misma. Se mofa de la acción y de este tipo de historias lo que le da su verdadero valor. Cameron Díaz interpreta el papel para el que nació y Tom Cruise, al igual que el resto del aura del film, se ríe de si mismo. El humor y los diálogos con chispa son los verdaderos embaucadores de la historia. Si el director James Mangold hubiera decidido reducir un poco más la acción podría haberse convertido en un película de Billy Wilder, a pesar de su amplio presupuesto de 117 millones de dólares.

Es la primera vez que veo una película de acción, humor, múltiples localizaciones y explosiones, donde todo de exactamente igual. Donde el malo sea insignificante, donde la trama pase inadvertida, y todo, porque no hace falta, la gracia está en los diálogos entre Cruise y Díaz. ¡Qué gran apuesta!

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