El 4 de abril llega a nuestras pantallas la última película de Darren Aronofsky, “Noé”, película envuelta en todo tipo de polémicas.

Al tratar un tema bíblico claramente ha despertado las iras de musulmanes, judíos, crístianos y si apuramos puede que haya algún ateo también ofendido.

Aronofsky se toma licencias creativas sobre la historia recogida en los textos sagrados para centrarse en la epopeya interna que sufre el personaje y su lucha entre la fe y la razón. Visualmente es una película demoledora y el tratamiento del sonido va directo a los Oscars del año próximo. Tanto el montaje de sonido como la música de Clint Mansell son de sobresaliente. Darren Aronofsky con su particular manejo de la cámara, que influye como pocos directores sobre la narrativa, da forma a un Noé reflexivo dispuesto a salvar al mundo enfrentándose a todo lo que se le presenta.

Tanto la película como el rodaje son de una dureza muy realista, hasta el punto de que Emma Watson tuvo que actuar enferma para dar más realismo a la película, tras beber un agua estancada a la que el director les obligó a beber al prohibir las botellas de plástico por respeto al medio ambiente.

Con este film comienza un año de títulos bíblicos que continuarán con el testigo de la próxima película de Ridley Scott, que nos traerá de nuevo a la pantalla la historia de Moises.

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