Como cada año, aquí tenéis un pequeño repaso por las bandas sonoras nominadas a los OSCAR.
Sherlock Holmes (Hans Zimmer); Me ha sorprendido gratamente la banda sonora compuesta por Zimmer, que últimamente parecía venido a menos, con una serie de bandas sonoras muy repetitivas y de autoplagio. Por primera vez en mucho tiempo escucho un Zimmer original, arriesgado y diferente a los ritmos que nos tiene habituados. En Sherlock Holmes muestra unos aires arabescos, orientales, zingaros o como los queráis llamar, muy atractivos. Me gusta mucho ese violín juguetón y el aire burlón que demuestra. Es una buena banda sonora candidata, pero no creo que pueda llevárselo. En este caso la originalidad no es suficiente.
The Hurt Locker (Marco Beltrani&Buck Sanders): Esta es una de esas bandas sonoras extrañas, como lo fue la que James Newton Howard compuso para “Michael Clayton”. Ese mismo estilo perturbador. Los primeros compases del soundtrack dejan entrever la importancia de la música como personaje dentro de la historia. Marca un poco el ritmo y la tensión de la situación. Sonidos estrambóticos y punzantes sincronizados a la perfección. Su singularidad e importancia dentro de la historia la convierten en merecedora de la nominación, pero poco más.
Fantastic Mr.Fox (Alexandre Desplat): Desplat me sorprende con esta banda sonora. No es un estilo muy habitual en el, acostumbrado a films mucho más románticos. No maneja mal los sonidos infantiles y juguetones pero no creo que debiera estar entre las favoritas. Puede que le salve el barítono del final o el banjo tan característico que acompaña siempre a la historia. Quien sabe.
AVATAR (James Horner): Hacía mucho tiempo que no veíamos a un James Horner tan arriesgado. En los últimos años ha pasado a aburrirme soberanamente, habiendo sido uno de los grandes y ofreciéndonos bandas sonoras inolvidables como “Leyendas de pasión”, Braveheart” o “Titanic”. Aquí vuelve a esos grandes registros y consigue mimetizarse con la naturaleza del film. Me quedo con ese minuto siete de la pista titulada “war”, sin duda lo mejor del score. Puede ser la ganadora ya que tiene méritos más que suficientes para alzarse con el Oscar. Ya veremos.
UP (Michael Giacchino): Este joven compositor es una caja de sorpresas. Desde la serie “Perdidos” me tiene enamorado. Ha compuesto incluso música para videojuegos como “Medal of Honor”. “Ratatouille” es otra de sus joyas. Tiene un estilo muy peculiar, es romántico, apasionado, melancólico…pero cuando hace falta meter ritmo lo hace mejor que nadie. Sabe imprimir un carácter muy especial a los films en los que participa. Sobretodo, ensoñador. ¿Por qué será que la Disney-Pixar cuenta tanto con él? Ganó el Globo de Oro por esta partitura y si no es “Avatar”, “Up” se llevará este Oscar.
Las cartas están sobre la mesa, sólo queda esperar al siete de marzo para salir de dudas.


La nueva película de Peter Jackson es un ejemplo de maestría cinematográfica pero que no llega a cuajar, de tener ese gancho comercial y taquillero. No es una cinta menor, pero tampoco resulta ser lo que Paramount pretendía.
Como ya sabéis, los productores son muy listos y no pierden la oportunidad para promocionar sus proyectos y estos días, junto a la presentación de “Shutter Island” habréis escuchado más de una vez aquello de que
La última adaptación novelística de Cormac McCarthy me ha dejado un poco indiferente. Podríamos clasificarla como Road Movie solitaria, en la que Viggo Mortensen, protagonista absoluto y único, juega todas las bazas disponibles en el film. La historia nos muestra un mundo destruido por el hombre, en el que el hombre se convierte en lobo para el hombre y la supervivencia es un juego de azar. Me parece muy acertada la breve introducción en Off en la que se describe la situación en la que ha quedado todo, donde no hay animales ni plantas para comer. Sólo un mundo destruido e inerte donde tu vida vale las latas de conserva que puedas alcanzar.
Vamos, no vamos, vamos, no vamos. Al final un golpe de casualidad o de necesidad hizo que no esperara un día más para ver LA OBRA MAESTRA DE 2010. Hacía mucho, muchísimo tiempo que no me sentía así en una sala de cine. “Malditos Bastardos” de Tarantino me hizo disfrutar como ya no recordaba pero es que la nueva película de Martin Scorsese eleva al cine al templo de los dioses, a esas míticas historias contandas por los más grandes. Es cierto todo aquello que la crítica ha manifestado al respecto, comparando la cinta con Kubrick o Hitchcock. Totalmente. Desde un primer momento sientes que lo que estás viendo se convierte al instante en historia del cine. ”Infiltrados” fue buena, buenísima, pero es que “Shutter Island” goza de una sensibilidad y una melancolía intrínseca que termina por dotar a Scorsese de ese último golpe maestro que podía faltarle, si es que alguna vez le faltó algo. Volviendo a las comparaciones, es verdad que la trama se mueve constantemente por aguas Hitchcockianas y que en el personaje de Leo puedes ver reflejado a Cary Grant dirigido por el Hitchcock de sus mejores tiempos, y la realización roza lo Kubrickiano en cada uno de sus planos, así como la intensidad y naturaleza del personaje protagonista interpretado por DiCaprio. No puedo evitar no decirlo, me ha parecido una película soberbia. ¿Qué sea más explicito? bien, vamos allá.
Una vez más volvemos a encontrarnos con el hombre lobo, tan de moda últimamente como los seductores vampiros. ¿Sera cosa de Taylor Lautner que lleva un par de años volviendo locas a las jovencitas y su papel en Crepúsculo? Quién sabe. La cuestión es que con este hombre lobo la Universal ha querido recuperar ese espíritu del Londres más Victoriano, dotando al film de una atmósfera más seria y curtida como la que Coppola mostró en su Drácula. El intento de Universal por no repetir bodrios como “Van Helsing” ha salido bien parado en términos relativos. La historia que Joe Johnston (director que ganó un Oscar en 1982 por los efectos especiales de “Indiana Jones y el Arca Perdida”) nos trae, trata de jugar en una división para la que no tiene calidad. Carece de trasfondo, la historia de amor es nula y sin ninguna convicción y tener a Benicio del Toro o Anthony Hopkins en cartel tampoco es marca de garantía, por muy buenas que sean sus interpretaciones. Cualquier virtud se diluye tan rápido como el influjo de la luna. No hay la suficiente identificación con el personaje, tampoco vemos la lucha interna de poder entre el bien y el mal en el alma del hombre y sólo nos queda recrearnos con alguno de los elementos técnicos como la fotografía de Shelly Johnson, que me resultó muy interesante e hizo que en alguna ocasión perdiera el poco interés por el lobo para centrarme en la iluminación de la escena. Lo mismo ocurre con la dirección artística, que a pesar de la notable falta de presupuesto juega a un nivel muy interesante la ambientación londinense.
A unos días de su estreno que mejor banda sonora que la de “Shutter Island” la nueva colaboración entre Scorsese y DiCaprio, película que promete emociones fuertes y recordar clásicos a la altura de Kubrick o Hitchcock. Se habla de que esta cinta se va a convertir en un clásico desde el primer día de estreno y que puede que sea uno de los títulos más importantes de la filmografía de Scorsese. A esto añadimos que se rumoreaba de que de haberse estrenado antes de fin de año y de que entrara en los Oscar, DiCarpio podría estar más cerca que nunca del premio.
Este año hemos tenido los Goya más hollywoodienses de la historia, y no porque la megaproducción española de Amenábar se llevara todos los premios, porque no fue así, sino porque todo lo que envolvió a la Ceremonia estuvo impregnado de ese halo especial. El escenario tuvo mucho glamour y estuvo a la altura, así como el presentador Buenafuente, o el guión de toda la Ceremonia. Lo más increíble sucedió cuando Pedro Almodóvar, el hijo pródigo, el que siempre había estado en lucha con la Academia, aparecía en la gala para entregar el Goya a la mejor película del año, que como todos suponían fue para “Celda 211″ la gran ganadora de la noche con 8 Goyas. También resultó curioso ver juntos a Penélope Cruz y Javier Bardem, que por primera vez acuden juntos a un acto público y que mejor ocasión que la entrega de premios de su cine.