Hace poco alguien me recordó una de las brillantes escenas de “Hannah y sus hermanas”, una de las mejores películas de Woody Allen, por la que ganó 3 Oscars, entre ellos el de mejor guión. Y hablando del guión os traigo esta escena en la que se plantea muy vagamente, eso si, pero que por su sencillez resulta incluso más contundente que si hubiera profundizado en otros dilemas más complejos, sobre el sentido de la vida y si merece la pena vivirla, más allá de las consecuencias que pueda tener esta.

Esta película es uno de esos “momentos inolvidables” que tanto nos gustan en este blog y espero que podáis compartir.

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