La prueba definitiva de que estamos viviendo un periodo de crisis, no solo en lo económico, también en lo cinematográfico, es ver la taquilla de esta semana y muy especialmente “Retorno a Brideshead”.

Película basada en la novela de Evelyn Waugh, considerada por muchos una de las mejores 100 novelas jamás escritas, que ya tuvo su serie y que en esta ocasión se narra en la gran pantalla.

Todo en esta película es deficiente, desde los actores que son de atrezzo, que a pesar de narrar una historia llena de pasiones, emociones, sin razones, y un sin fin más de sentimientos no alcanzan a transmitir nada, no cambian su gesto ante nada.

La historia trata de contarnos, sin mucho acierto, la vida de una familia noble inglesa a principios de siglo XX y como se enfrenta la tradición con las nuevas corrientes morales y culturales. Desde el ateísmo, homosexuliadad, divorcio y un largo etc.

Lo sagrado y lo profano entran en debate en este film, que apesar de su interesante planteamiento no convence y falta a la credibilidad de sus planteamientos. Quizá sea su escaso presupuesto de 20 millones de libras, pero de esta película poco podemos salvar más allá de los acordes finales de Adrian Johnston.

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